Buenos Aires, 16 julio (NA) — Un equipo de investigación internacional encabezado por científicos argentinos logró reconstruir con gran precisión el cerebro de Conflicto antarcticus, una de las aves más antiguas conocidas del linaje de los Anseriformes, un grupo que incluye a los chajáes, patos y gansos modernos.
Los resultados, publicados en la revista Royal Society Open Science, permiten comprender cómo evolucionaron el cerebro, los órganos de los sentidos y las estrategias de alimentación de este grupo de aves.
Reconstrucción del cerebro de Conflicto antarcticus.
Foto: Agencia NA (CONICET Córdoba)
Del trabajo participaron especialistas del Centro de Investigaciones en Ciencias de la Tierra (CICTERRA – CONICET – UNC), la Universidad Nacional de Mar del Plata-CONICET, y la Ohio University Heritage College of Osteopathic Medicine (Estados Unidos), quienes combinaron herramientas de paleontología, neuroanatomía e imágenes de alta resolución para estudiar un fósil excepcional hallado en la Antártida.
Según pudo saber la Agencia Noticias Argentinas, mediante tomografías computadas y reconstrucciones digitales tridimensionales del cráneo, el equipo logró obtener un modelo detallado del cerebro y del oído interno de Conflicto antarcticus, una especie que vivió hace aproximadamente 66 millones de años, poco después de la extinción de los dinosaurios no avianos.
El cráneo de Conflicto antarcticus.
Foto: Agencia NA (CONICET Córdoba)
Un cerebro que conserva rasgos ancestrales
Según reveló el estudio, Conflicto antarcticus tenía una combinación inédita de características: poseía un cerebro relativamente grande, pero conservaba rasgos primitivos, entre ellos la ausencia del Wulst, una estructura cerebral asociada con el procesamiento visual y sensorial que tienen la mayoría de las aves modernas.
En contraste, la especie exhibía bulbos olfatorios particularmente desarrollados, lo que indica que el olfato habría tenido un papel mucho más importante que en las aves acuáticas actuales.
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Además, los análisis muestran que las adaptaciones neurológicas vinculadas con la alimentación por filtrado aún no estaban completamente desarrolladas. Por el contrario, dicha ave probablemente obtenía su alimento capturando pequeños organismos o vegetación en ambientes terrestres o de aguas poco profundas.
Agencia NA
