La partida de Sam Neill golpeó con fuerza al mundo del cine. El actor neozelandés, que marcó a fuego la cultura pop gracias a su papel del paleontólogo Alan Grant en Jurassic Park, además de brillar en producciones como La lección de piano y Peaky Blinders, falleció el pasado lunes 13 de julio en Sídney, Australia. Tras la conmoción inicial, su representante y su entorno revelaron la verdadera causa de su fallecimiento y arrojaron luz sobre su estado de salud reciente.
A pesar de que el actor arrastraba un complejo historial médico, su agente, Jeff Vespa, confirmó que la estrella de Hollywood falleció a los 78 años como consecuencia de una neumonía.
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Una batalla silenciosa y el fin del cáncer
En 2023, a Neill le habían diagnosticado un linfoma angioinmunoblástico de células T, un tipo sumamente raro y agresivo de cáncer de sangre. Si bien el propio actor había advertido en su momento que requeriría quimioterapia de por vida, su representante explicó que la situación había cambiado radicalmente antes de su deceso: «Antes de enfermar, Sam luchó valientemente contra el linfoma y lo venció mediante un nuevo tratamiento llamado terapia CAR-T», detalló su manager a la revista People.
La propia familia del actor emitió un comunicado a través de Instagram en el que confirmaron que Sam «seguía libre de cáncer» al momento de morir, aunque describieron el desenlace como algo «repentino e inesperado». En el texto, su familia extendida (whānau, en maorí) agradeció profundamente la increíble atención brindada por el personal del Hospital Privado St. Vincent’s de Sídney, donde el intérprete pasó sus últimos momentos rodeado de sus seres queridos.
«Su pobre cuerpo se agotó»
A pesar de haber vencido al linfoma, las secuelas de los agresivos tratamientos dejaron una huella imborrable en el organismo del actor. Así lo relató su expareja, la periodista australiana Laura Tingle, con quien Neill mantuvo una relación entre 2018 y 2021: «En resumen, llevaba al menos cinco años luchando intensamente contra diversas formas de cáncer. Eso pasa factura al cuerpo de cualquiera. Había recibido mucha quimioterapia y mucha inmunoterapia», explicó Tingle en una entrevista radial.
La periodista detalló que, si bien afortunadamente se había curado del cáncer de sangre, su sistema inmunológico quedó sumamente debilitado tras el desgaste acumulado. «Creo que su pobre cuerpo se agotó un poco. Había estado enfermo durante las últimas dos semanas… creo que era demasiado para recuperarse una vez más», lamentó.
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El último adiós en su refugio de Nueva Zelanda
Lejos de los flashes de Hollywood, el último año de Sam Neill estuvo marcado por una vitalidad asombrosa. El actor se mantuvo sumamente activo participando en cuatro proyectos audiovisuales distintos y dedicando gran parte de su tiempo a dirigir su granja y bodega personal, Two Paddocks.
Será justamente en esa finca de Nueva Zelanda donde su familia y amigos más íntimos se reunirán en los próximos días para brindarle una ceremonia de despedida estrictamente privada.
Con el fin de honrar su memoria y su incansable veta filantrópica, su representante pidió a los seguidores que, en lugar de enviar ofrendas florales, realicen donaciones a las organizaciones benéficas predilectas del actor, entre las que destacan la Fundación del Hospital Dunstan, la Fundación Snowdome, el Fondo para la Naturaleza de Nueva Zelanda y la organización ambiental Sustainable Tarras.
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