No era un recital internacional ni el estreno de otra película de Christopher Nolan. Sin embargo, la postal en la puerta del gran auditorio de la Usina del Arte, en La Boca, remitía a esos acontecimientos. Es que más de mil personas soportaron largas esperas para ingresar al salón mientras muchos otros reclamaban que se instalara una pantalla gigante para poder seguir la charla desde el hall.
La conferencia terminó, además, siendo seguida por otros tantos espectadores vía el canal de streaming del Planetario de Bs. As., el organizador del evento. El protagonista de esta movida de divulgación científica fue Juan Martín Maldacena, uno de los científicos argentinos más reconocidos de las últimas décadas y una referencia mundial de la física teórica.
Semejante convocatoria sorprendió incluso a quienes organizaron la actividad desde el Planetario porteño, ya que entre el público entusiasta convivían adolescentes, estudiantes universitarios, docentes, investigadores y una infinidad de personas que simplemente querían escuchar a uno de los científicos más brillantes tratando de explicar algunas de las preguntas más profundas sobre el funcionamiento del universo.
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Escuchar a Maldacena es sentir un particular magnetismo. Sin ser un gran orador, se apoya en un tono sereno, casi monocorde, con una sonrisa permanente y un puñado de chistes. Pero, sobre todo, con una notable capacidad pedagógica, para esbozar ideas complejísimas y lograr que buena parte del público comprenda conceptos.
Como en otras oportunidades, Maldacena comenzó repasando ideas de la geometría clásica, desde Euclides y los matemáticos griegos hasta mencionar las geometrías no euclidianas, los espacios curvos y las múltiples dimensiones.
A partir de allí fue construyendo un recorrido que conectó esas ideas con las teorías de la relatividad de Albert Einstein, la noción de espacio-tiempo y el hecho de que el tiempo puede transcurrir de manera diferente según cada observador.
Siempre apelando a ejemplos sencillos, referencias cotidianas y recuerdos de las clases de física del secundario.
La exposición avanzó luego hacia territorios menos familiares: la estructura del vacío, las fluctuaciones del espacio, la búsqueda de una teoría de gravedad cuántica, las singularidades presentes en el Big Bang y en el interior de los agujeros negros, hasta desembocar finalmente en la teoría de cuerdas, el campo que el mismo revolucionó hace ya unos años y cuyas ideas le valieron numerosos premios.
Al final también hubo espacio para preguntas del público sobre el uso de la Inteligencia Artificial en la investigación física; la computación cuántica, el concepto de holografía y hasta se dio el lujo de reflexionar sobre cuestiones religiosas y teológicas respecto del Big Bang.

Un detalle interesante es que, según Maldacena, “la IA parece una herramienta muy prometedora para la investigación científica, aunque todavía no produjo avances decisivos en la física de frontera porque aún no se comprende del todo cómo aprovecharla para generar nuevos descubrimientos”.
La respuesta sintetizó el espíritu de toda la charla: entusiasmo por el conocimiento, pero también prudencia frente a los límites de lo que todavía ignoramos.
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Más allá del contenido científico y de divulgación, la gran noticia fue otra. En tiempos dominados por el scrolleo constante y las redes, un auditorio repleto permaneció durante 90 minutos siguiendo con atención conceptos que, para la gran mayoría, suelen ser inaccesibles. Y, como no podía ser de otra manera, hizo varias menciones a premiados colegas argentinos que hicieron aportes en estos campos. Y cada nombre despertó aplausos espontáneos. Al finalizar, quedó una sensación poco habitual: la de haber asistido a una demostración de que la curiosidad intelectual también puede convocar multitudes cuando quien está sobre el escenario posee el talento excepcional para hacer medianamente comprensible lo aparentemente imposible.
¿Quién es Juan Martín Maldacena?
Nacido en Buenos Aires en 1968, Juan Martín Maldacena es considerado uno de los físicos teóricos más influyentes del mundo. Se graduó en el Instituto Balseiro y obtuvo su doctorado en la Princeton University. Desde muy joven se destacó por sus aportes a la física de altas energías y a la comprensión de la gravedad cuántica.

Su mayor contribución a la física fue a fines de los ´90, con la formulación de la denominada correspondencia AdS/CFT, una idea revolucionaria que estableció una conexión entre la gravedad y las teorías cuánticas de campos. Ese trabajo cambió el rumbo de la física teórica moderna y es uno de los artículos científicos más citados de las últimas décadas. Actualmente es profesor permanente del Institute for Advanced Study, una de las instituciones científicas más prestigiosas del planeta, donde también trabajó Albert Einstein.
A lo largo de su carrera recibió numerosos reconocimientos internacionales y es señalado desde hace años como uno de los candidatos naturales al Premio Nobel si en el futuro esa área llegara a ser reconocida por la Academia Sueca.
