Dos mujeres con trayectoria se unieron para estrenar Carrera de fondo, sobre un texto original de Nadine Lifschitz. Ellas son Julieta Zylberberg y Mariana Chaud, la primera como intérprete y la segunda como adaptadora y directora. La propuesta incluye la actuación de Gadiel Sztryk y se puede ver los jueves a las 20 y los viernes a las 22 en el teatro Picadero. Comparten esta propuesta con otras, así los sábados Zylberberg continúa con el unipersonal Prima facie, mientras que Chaud dirije Ruth en Dumont 4040 los viernes y sábados.
—¿Cómo elegís estos personajes? En el 2025 Prima facie y ahora éste también con impronta feminista…
ZYLBERBERG: Es que todo tiene fuerza femenina, porque somos una fuerza muy intensa. Las dos obras tienen una perspectiva y mirada femenina. Creo que una nunca elige un papel, sino que se decide por una combinación, donde entra quién la actúa y quién la dirige. En este caso, Mariana (Chaud) es mi amiga de toda la vida y una directora que admiro.
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—¿Compartís este nuevo espectáculo con Prima facie en el mismo teatro?
ZYLBERBERG: Si, los sábados a las 22, así que estoy por ponerme una camita en el Picadero. (Risas). Estoy los jueves, viernes y sábados, con las dos obras. Es una sala hermosa. Tiene un tamaño perfecto y la gente que trabaja es muy espectacular. Son obras con mucho texto y dos energías muy distintas. Repaso Prima facie recién el sábado a la mañana, mientras hago la otra, no existe. Pensaba que no iba a poder aprender las dos y hoy coexisten en mi cabeza. Me daba pánico, pero ocupan un lugar diferente.
—¿Cuándo filmaste la miniserie Yiya?
ZYLBERBERG: Fue el año pasado, convivió con Prima facie. La verdad es que está todo tan imposible que estoy muy agradecida que me hayan convocado. En general no suelo juntar lo audiovisual con el teatro. El escenario me deja muy exhausta.
—¿Cómo fue el proceso de creación de Carrera de fondo?
CHAUD: Fue un material sumamente literario. Hubo que ablandarlo, apropiarlo y darle cuerpo. Busqué trasladar ese juego a un sistema escénico que pudiera desplegar en el escenario y volverlo a una situación posible.
ZYLBERBERG: La novela la leí y me encantó. Después me enteré que actuaría junto a Gadiel (Sztryk) que es un actor maravilloso, con el que nunca antes habíamos trabajado y me pareció un dúo muy ideal. Hubo mucho amor en cómo se armó el proyecto, porque surgió de Joana D’Alessio y Caro Castro, contó con la producción general de Teatro Futuro y Vinilo editora.
—¿Por qué asumieron la producción asociada?
CHAUD: El proyecto viene de la mano de Vinilo y de Teatro Futuro a partir de ahí nos sumamos nosotras. Creo que es un momento en que hay sumar fuerzas y es una manera de hacer teatro. Al ensayar un espectáculo le ponés mucho el cuerpo, se vuelve algo muy propio y una quiere estar también en esa parte del trabajo, donde se toman decisiones. La producción estuvo a cargo de Joana D’Alessio y Caro Castro, nosotras colaboramos. Conseguimos cosas, pusimos el espacio, pero las especialistas son ellas.
ZYLBERBERG: Estamos contentas. Me parecía que era un proyecto lindo como para apropiárselo, para ser parte y moverlo desde todos lados. Nos pareció muy bueno ya que teníamos a estas dos socias para trabajar las cuatro juntas. Es lindo porque vas moldeando el proyecto desde un montón de lugares y mirando cada detalle.
—¿Está muy presente en Carrera de fondo el mundo femenino?
CHAUD: Está el tema de la maternidad. Hay algo de lo que pasa en el cuerpo de la mujer durante la maternidad que la atraviesa. Es una experiencia difícil de transferir, explicar o de entender, incluso para quien está a veces al lado mismo de la mujer. Y eso se ve en el espectáculo.
—Estrenaste el año pasado Chau Macocos en el San Martín. ¿Cómo pasas de los espacios oficiales a los independientes?
CHAUD: Siempre me parece un gran plan dirigir en el teatro público. Son espacios que hay que ocupar. En general se pueden hacer obras que por ahí de manera independiente es imposible. Para mí era un desafío dirigir en teatros más grandes o que tienen una técnica importante incluso con talleres y se pueden hacer otros espectáculos. Pero después es difícil trasladar esa propuesta al independiente.
—¿Es cierto que se aprende mucho trabajando con los colegas?
ZYLBERBERG: Muchísimo, sí con los colegas actores y también con las personas que te dirigen, ya que te abren su universo propio. Aprendí con cada director y directora con los que trabajé y crecí muchísimo. Una aprende en el contacto y en el encuentro con otras personas.
Cuando el cine también existe
A.S.
Desde su debut en el cine con La niña santa de la mano de Lucrecia Martel la presencia de Julieta Zylberberg en las pantallas se dio con continuidad. En el 2011 conquistó el premio Cóndor de Plata por La mirada invisible de Diego Lerman y habría que sumar films que tuvieron repercusión popular como Relatos salvajes o Puán. Analiza: “Tengo muchas películas que siento que fueron importantes por diferentes motivos. Entré con el pie derecho de la mano de Lucrecia, fue un lujo participar de su universo. Tuve muchísimas experiencias hermosas y reveladoras para mí.” Anticipa: “Filmé una película con Martina Juncadella que se llama Adentro del ruido y es increíble. No sé cuándo ni dónde se va a estrenar todavía, está buscando festivales antes de presentarla aquí.”
También la directora Mariana Chaud tiene para contar experiencias en el cine. Recuerda: “Me llamó Héctor Babenco. Había visto una obra mía y me propuso que colaborara en el guión de su película El pasado (2007). Era sobre la novela de Alan Pauls. Me dijo necesitaba a alguien argentino ya que él hacía muchos años que residía en Brasil y necesitaba fluidez y naturalidad en el lenguaje. La película fue argentina brasileña y me tuvo como coguionista. La verdad es que fue muy generoso conmigo, sentí que me dio lugar. Es un director muy bueno, importante, con mucha trayectoria y una producción gigante”. En el elenco estuvieron: Gael García Bernal, Moro Anghileri, Analía Couceyro, Ana Celentano, Mabi Abele y Carlos Portaluppi.
