Buenos Aires, 30 septiembre (NA) – Taxistas, remiseros y conductores de aplicaciones de La Plata acordaron frenar los enfrentamientos callejeros y canalizar sus reclamos ante la Municipalidad y el Concejo Deliberante, después de una semana de protestas, operativos y una pelea frente al Palacio comunal.
El entendimiento bajó la tensión entre los trabajadores, pero dejó expuesta la falta de una respuesta normativa definitiva de la gestión de Julio Alak.
Según supo la Agencia Noticias Argentinas, el documento fue consensuado por representantes de los sectores involucrados y fijó como prioridad terminar con la “violencia entre trabajadores”.
Las partes resolvieron sostener sus posiciones por vías administrativas y ubicar al Ejecutivo municipal y al cuerpo legislativo como las autoridades responsables de ordenar el sistema de transporte de pasajeros.
La tregua llegó luego de dos movilizaciones contrapuestas. Los titulares de taxis reclamaron controles contra Uber, DiDi y Cabify y consiguieron que la Comuna intensificara los procedimientos, mientras que los choferes de plataformas marcharon para exigir una regulación que les permita trabajar con reglas claras.
En uno de esos operativos fueron secuestrados más de 20 vehículos vinculados con las aplicaciones.
El punto de mayor tensión se produjo frente a la sede municipal, donde una discusión entre un taxista y manifestantes de las plataformas terminó con una agresión física y la intervención de la Policía. La secuencia convirtió un conflicto regulatorio pendiente en un problema de convivencia en la vía pública y empujó a los propios trabajadores a abrir una instancia de diálogo.
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La Asociación Civil de Conductores de Aplicaciones Unidos de la República Argentina (ACCAURA) había solicitado formalmente una reunión con Alak y una mesa de trabajo con todos los actores.
Del otro lado, las entidades de taxis ratificaron su rechazo a las plataformas que consideran ilegales, pero coincidieron en que la disputa no puede resolverse mediante choques entre quienes viven del transporte.
El Concejo ya había discutido el tema sin que existiera un expediente integral ingresado para su tratamiento. Desde la oposición plantearon que las aplicaciones llegaron para quedarse y reclamaron actualizar la ordenanza del taxi, vigente desde 1978.
El oficialismo, en cambio, pidió prudencia y sostuvo la necesidad de un diálogo amplio antes de modificar el esquema.
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