“Santiago Caputo ayudando a Bolsonaro a fugarse parece una escena de Rambito y Rambón”
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“Santiago Caputo ayudando a Bolsonaro a fugarse parece una escena de Rambito y Rambón”



La participación de Santiago Caputo en un operativo para facilitar la salida de Flávio Bolsonaro hacia Estados Unidos, las modificaciones a la Ley Malvinas y la creciente fragmentación dentro del oficialismo son algunos de los temas que analizó el periodista Claudio Jaquelin. En diálogo con Jorge Fontevecchia, repasó los movimientos del Gobierno, las tensiones con Washington y el escenario político argentino de cara a las próximas elecciones presidenciales.

En Modo Fontevecchia, por +Perfil, Radio Perfil (AM 1190), Jaquelin cuestionó la intervención de funcionarios y colaboradores del Gobierno en asuntos internos de Brasil y comparó el operativo que involucró a Santiago Caputo con una escena de la película Rambito y Rambón (personajes cómicos interpretados por Alberto Olmedo y Jorge Porcel en la saga cinematográfica argentina de los años 80). Además, examinó los intereses detrás de la Ley Malvinas, el alcance del nuevo Consejo de Seguridad Nacional y las disputas que atraviesan tanto al peronismo como al oficialismo.

Claudio Jaquelin es un reconocido periodista, con más de 40 años de trayectoria en el periodismo. Actualmente se desempeña como prosecretario general de Redacción y columnista político en el diario La Nación. Conduce el programa Detrás de las Palabras, en FM Millennium 106.7, y colabora en el canal Ahora Play, en el programa Ahora en Jaque. Es socio fundador y actual vicepresidente del Foro de Periodismo Argentino.

Hola, Claudio, ¿cómo estás? Agustino Fontevecchia te saluda.

Agustino, ¿cómo estás? Un placer. Primera aclaración, para que no me quiten por usurpador de títulos y honores: no me recibí de abogado. Estudié Abogacía y no llegué. El periodismo pudo antes.

Ah, mirá, mirá. Estábamos dándote un título que no tenés, te iban a pedir el diploma.

Y es un problema. Ya ha habido varios problemas con abogados que están en duda.

Sí, sí. Pero, yendo un poco a tu columna, con un gran repaso de todos los temas, el que más me interesó y me divirtió tenía que ver con el tema Malvinas. Igual podemos tocar un poquito todos. Este dato de que el yerno de Trump, Jared Kushner, tiene una participación en la petrolera Navitas. Contanos un poco de ese dato.

Bueno, Jared Kushner tiene un fondo de inversión, Affinity, que invirtió en Navitas. Hace un año y pico tenía un 10% más o menos. Luego hubo una ampliación de capital y ese fondo pasó a tener una participación del 7,5%, se calcula. Y esto es parte de la manera en que podemos entender mejor por qué los Estados Unidos estuvieron preocupados por la Ley de Soberanía Nacional, como se la llama, o Ley Malvinas, que prevé sanciones para las empresas que estén vinculadas con la extracción de petróleo en la concesión del Reino Unido, y en la cual Navitas, la empresa israelí, es una de las dos compañías que están vinculadas ahí.

Claro, y eso se da en el contexto de que la Ley Malvinas es una especie de planteo muy amplio sobre qué empresas podían considerarse asociadas al desarrollo económico en Malvinas, algo que estaría prohibido por la Argentina por un tema de soberanía nacional y, por ende, serían sancionadas.

Exactamente, ese es el punto. En realidad, la Ley Malvinas tiene una característica: es absolutamente amplia, ambigua y, en algunos casos, hasta rompe con el principio de legalidad de los tipos penales, que deben estar ajustados a conductas muy claramente determinadas. Este es uno de los problemas que tiene esa ley. Entre otras cuestiones, abarcaba —ahora la han reducido, pero sigue teniendo temas— hasta aspectos vinculados con la libertad de expresión y la libertad de prensa. Por otro lado, lo que queda muy claro es que la negativa que tuvo el Gobierno respecto de la preocupación de los Estados Unidos quedó claramente desmentida por la visita del subsecretario Christopher Landau. Y esto, además, confirma una característica del gobierno de Trump: es un gobierno absolutamente patrimonialista, donde antes que los intereses de Estados Unidos priman los intereses de la familia Trump. En este caso ha quedado muy claramente demostrado.

Claro, igual también el tema de la Ley Malvinas, como estaba armada, tenía riesgos sistémicos para el financiamiento de Vaca Muerta. Cualquier proyecto que implique capital extranjero entraba en cuestión, ¿no?

Exactamente, porque hay muchos proveedores que podían tener, por relación directa o indirecta, o por fondos que participen y que sean propietarios de capital de una u otra empresa. Y esto sabemos que es absolutamente común, porque hay fondos de inversión que tienen inversiones en distintas empresas y las controlantes no necesariamente son las mismas que después tienen fondos. En una redacción tan amplia como la que tenía la Ley Malvinas, iban a poder involucrar a muchos sectores de empresas que estaban interesados en Vaca Muerta, lo cual ponía en cuestión también algunos desarrollos locales. Y esto es parte de lo que se le advirtió. Pero, sobre todo, acá lo que tiene que ver es que Estados Unidos puso el grito, entre otras cosas, claramente porque ahí estaba un fondo de Jared Kushner, el yerno de Donald Trump. Y esto dejó muy mal parada a la Cancillería argentina, que había negado que fueran a modificar la ley, como finalmente lo hicieron con el proyecto por presión de los Estados Unidos. Es decir, una vez más, la política interna y externa de la Argentina quedó sometida a los intereses, particularmente, de Donald Trump y su familia.

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Claro, como dijo tu colega Carlos Pagni, yo tenía en la columna, de manera graciosa, que la ley sobre soberanía nacional terminó siendo modificada por pedido de una potencia extranjera. Y otro elemento de la ley que es muy particular es el tema de la creación de este Consejo de Seguridad, creo que se llamaba. Ahora me lo corregirás.

Consejo de Seguridad Nacional.

Consejo de Seguridad Nacional. Es decir, donde Santiago Caputo sigue con sus copias y réplicas de lo que es el armado institucional militar de Estados Unidos.

Sí, en una copia muy, yo diría, casi lamentable, porque, primero, la capacidad de la Argentina en esa materia es muy diferente. Sabemos lo que significa la Agencia Nacional de Seguridad en los Estados Unidos, con la injerencia y la intromisión en países extranjeros, en el interior y en el control social que ejerce Estados Unidos. Y, de alguna manera, lo que se busca acá es crear un superorganismo donde el control de áreas estratégicas de la Administración Nacional queda subsumido bajo esa organización. Tiene la particularidad, tan particular de este Gobierno, de que además va a estar bajo el control de alguien que ni siquiera es funcionario y a quien no le caben las obligaciones y las responsabilidades que tiene cualquier funcionario de la Administración Nacional. Es decir, todo este control, que además va a vulnerar lo que hoy se conoce como Ley de Seguridad Nacional, las restricciones que tiene y que va a avanzar sobre cosas que la democracia consideró consensos básicos para no avanzar en el control ciudadano y en la persecución de adversarios políticos o de críticos internos. Todo indica que esto va a avanzar con un nivel de protección y de secretismo que pone muy en riesgo la seguridad y los derechos individuales de los ciudadanos.

Claro, y además conformado de acuerdo con las líneas de una interna política, ¿no? Que eso habla un poco más de amateurismo. Y, para hablar de amateurismo, y también cerrando para no sacarte mucho más tiempo, creo que el tema de la comedia de la semana es la participación justamente de Santiago Caputo en el operativo de inteligencia. Acá ya lo denominamos el James Bond gaucho, donde finalmente queda expuesto porque los paran en una ruta, en una pequeña localidad cerca de la frontera con Paraguay, donde están en dos camionetas de Yacyretá y donde dicen que uno de los que estaban era un agente de la DEA para que los dejen pasar. Es un poco caricaturesco, ¿no?

Bueno, mirá, más que el James Bond criollo, yo te diría que se parece mucho al personaje de Capusotto del espía uruguayo Bo James Bo. O, para vos, que sos joven y no lo vas a saber, a esa película que era Rambito y Rambón. Digo, todo esto parece una sucesión de pasos de comedia, pero son pasos de comedia con consecuencias graves. Porque estamos involucrándonos en una interna de un país extranjero, principal socio comercial de la Argentina, colaborando con la huida de un derrotado en las elecciones que tenía un pedido de prohibición de salida del país por parte de la Justicia de ese país. En colaboración con otra potencia extranjera, que fue la que organizó y financió, aparentemente —y todo indica que así fue—, esta salida de Flávio Bolsonaro hacia los Estados Unidos, utilizando recursos del Estado. Porque, en definitiva, los recursos de Yacyretá son recursos de una empresa binacional en la que la Argentina tiene parte. Todo esto, por parte de alguien que ni siquiera es funcionario del Gobierno, junto con un personaje muy singular, como es el ex policía de Miami y ahora jefe de seguridad de Yacyretá. Esto parece una comedia que, si uno lo viera, diría: bueno, «país bananero» le quedaría grande para significar lo que ha ocurrido en estas horas. Se han puesto a disposición muchos recursos del Estado, y esto me parece muy importante destacarlo, para hacer esto, en manos —insisto— de alguien que ni siquiera es un funcionario del Estado ni le cabe ninguna responsabilidad por serlo.

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Sí. Y, Claudio, para cerrar y aprovechando tu expertise, danos un panorama de cómo estás viendo entonces el ecosistema político en la antesala de un proceso electoral.

El ecosistema político claramente se ha ido modificando con mucha rapidez en los últimos dos meses, por varias razones. La primera es la económica: una economía que hasta el propio presidente reconoce que no tiene los resultados que esperaban y que está generando el malestar que se advierte que está generando, con las consecuencias que tiene. Y este es el primer punto. El segundo punto tiene que ver con esta reacción que hubo en Brasil, que le dio el triunfo a Lula y que envalentonó, para decirlo de alguna manera, a la oposición peronista. Pero todo esto está sometido a una situación de incertidumbre absoluta, en tanto todavía no sabemos cómo, cuándo ni con qué reglas se va a votar en la elección presidencial del año que viene, tanto que la reforma está todavía trabada en el Congreso. Por lo tanto, lo que vemos es mucho movimiento, cierta expectativa que se ha generado y que hasta hace poco no existía. Y lo que se muestra con mucha potencia es hacia adentro del peronismo, donde lo que vimos en los últimos 15 días es un acercamiento entre los distintos sectores. Al mismo tiempo, hay una fragmentación más potente y con más conflictividad hacia adentro del oficialismo, donde ya no solo hay dos líneas, la del carinismo y el santicaputismo, sino que apareció la línea del bulrichismo. Todo esto está generando que el ecosistema esté en pleno movimiento. Habrá un escenario de incertidumbre, que tiene su correlato en los mercados: los mercados empiezan a mirar con cierta desconfianza, crece el riesgo país, las inversiones se paran y la dolarización de las carteras empieza a aumentar.

Claudio, claridad conceptual como siempre, como en tus columnas. Te seguiremos leyendo y hablamos pronto. Un abrazo y muchas gracias.

Un abrazo grandote. Gracias.

LMM

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