Por qué gana la nueva derecha latinoamericana
SOCIEDAD

Por qué gana la nueva derecha latinoamericana



Por Cristian Buttié 

Buenos Aires, 9 agosto (NA) – Aunque cada país es un traje a medida, sí se pueden ver ciertas tendencias internacionales. Los países que en algún momento formaron parte de la llamada “Patria Grande” supieron interpretar las demandas de la sociedad en cada uno de sus territorios, que buscaban una mayor igualdad, un crecimiento y una movilidad social ascendente.

Pero hoy esos gobiernos ya no los representan. Es más: para muchos son ahora los responsables de la pobreza en varios países de Latinoamérica.

Teniendo en cuenta este nuevo escenario, la derecha —si es que la podemos llamar así, porque son movimientos con ideas conservadoras pero apalancados en el concepto de “libertad”— salió de sus segmentos de élite y de sus microclimas y pudo hacerle llegar al ciudadano de a pie la idea de que ellos mismos son los garantes de su propio futuro. Para resumirlo, podríamos decir que, según estos preceptos, “la Patria ya no es el otro”, sino que “la Patria es uno mismo”. Que tenés que poder crecer libremente sin que el Estado te asfixie, y que ese Estado no sea grande y se dedique solamente a funcionar como regulador.

Pero, además, estos nuevos movimientos logran apalancarse también en una comunicación efectiva en el nuevo campo de batalla comunicacional que son las redes sociales. Ahí la derecha marca una clara diferencia, como en algún tiempo la izquierda dominaba en la calle. Hoy la derecha domina las redes sociales en términos de posicionamiento político.

Encuesta sobre outsiders: el electorado explora alternativas fuera de la política tradicional

Así, decía, llegaron al ciudadano de a pie, que encuentra en estos nuevos referentes a actores que ejecutan acciones simples. Y con “simples” no me refiero a “fáciles”, sino a “simples de entender”. En su campaña, Milei te ofrecía estabilidad monetaria y libertad. Controlar la macroeconomía y que, obviamente, te vaya mejor. Claramente falta mucho para eso, y por eso Milei hoy no tiene un 70% de aprobación. Está más cerca del 38%. Pero va cumpliendo con ese esquema de solucionar la macro y mantener la moneda estabilizada.

En Colombia, Abelardo de la Espriella promete seguridad y acabar con el narcotráfico. Lo mismo que Nayib Bukele en El Salvador. Lo mismo que Keiko Fujimori, que propone mayor seguridad en el interior de Perú. Cada país tiene sus propias necesidades y cada candidato, su “solución”.

La experiencia marca que las experiencias de derecha de este tipo, como el caso de Donald Trump durante su primer gobierno en los EEUU o el de Jair Bolsonaro en Brasil, no han logrado la reelección. La excepción es Bukele, que ha logrado construir un armado transversal en El Salvador. Y me parece que la expectativa de todos los demás líderes de derecha es esta: que al final te quieran tanto propios como extraños, y así trascender en el tiempo.

Son movimientos personalistas en los cuales el referente es el poseedor de los votos y del posicionamiento. No hay un partido político que los impulse. Hay que ver qué queda de Trump sin Trump. O de Bukele sin Bukele. O de Milei sin Milei. Hablo, por supuesto, de sus movimientos políticos.

Lo que está claro hoy es que estos movimientos de derecha le han ganado la batalla electoral a los líderes progresistas o de izquierda. Y además lo están haciendo en casi todos los países, porque esa izquierda no termina de enamorar. Como mucho, en todo caso, ofrece ser el mal menor, justamente para que no gobierne esta derecha. Y con eso no alcanza.

(*) Director de CB Global Data

Agencia NA

Source link

Relacionadas