Taty Almeida, presidenta de Madres de Plaza de Mayo Línea Fundadora, falleció este domingo a los 95 años. Referente ineludible de la lucha por los derechos humanos en Argentina, dedicó gran parte de su vida a la búsqueda de justicia por los crímenes de la última dictadura cívico-militar y se convirtió en una de las voces más reconocidas del movimiento de derechos humanos.
Nacida en Buenos Aires en 1930 bajo el nombre de Lidia Estela Mercedes Miy Uranga, conocida popularmente como Taty Almeida, se desempeñó como maestra antes de iniciar un camino de militancia marcado por la desaparición de su hijo Alejandro Almeida. El joven fue secuestrado por la Triple A el 17 de junio de 1975 y permanece desaparecido desde entonces. A partir de ese momento, Taty transformó el dolor en una incansable lucha colectiva. Se convirtió en una figura emblemática de Madres de Plaza de Mayo Línea Fundadora y en símbolo de memoria, verdad y justicia.
Desde ese momento, hace casi 51 años, no se cansó de buscar lo que llamó «justicia legal»: que el Estado argentino le dijera dónde estaba su hijo, qué había pasado con él. Murió sin saberlo, pero en el camino ayudó a cientos de otras madres y familiares a reencontrarse con sus hijos, hijas, nietos, nietas, o incluso con una dolorosa verdad.
«Mamá, ya vengo», las últimas palabras que Taty escuchó de su hijo Alejandro
Taty estaba por servir la cena el 17 de junio de 1975. Se enojó cuando oyó que Alejandro le decía eso, señal de que estaba por salir. Fue lo último que escuchó de su boca.
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Taty conocía bien el mundo militar: su padre había sido un teniente coronel de caballería. Su hermano Carlos llegó a coronel. Sus hermanas se casaron con pilotos de la Fuerza Aérea. También su marido, Jorge Almeida, venía de familia militar, y se encaminaba a integrar las fuerzas armadas cuando un accidente fortuito le cambió el destino y lo convirtió en despachante de aduanas.
Tuvieron tres hijos: Jorge, Alejandro y Fabiana. En 1970, Taty le avisó a sus hijos que se divorciarían; les pidió que acomodaran sus estudios para poder trabajar en simultáneo y ella misma se consiguió dos trabajos: uno como secretaria de un médico, y otro haciendo encuestas. A su hijo Alejandro le consiguió trabajo en Télam, la agencia de noticias del Estado, a través de uno de sus tíos, interventor por parte de la Revolución Argentina.
En 1974, Alejandro entró a trabajar en el Instituto Geográfico Militar. Para ese momento, ya miltaba en el Partido Revolucionario de los Trabajadores-Ejército Revolucionario del Pueblo (PRT-ERP)
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