En un movimiento que busca descomprimir la interna de La Libertad Avanza en el distrito capitalino, Manuel Adorni descartó cualquier intención de competir por la Jefatura de Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires en las próximas elecciones ejecutivas. Según el funcionario, embarcarse en una postulación para 2027 «no tiene razón de ser» en el contexto actual.
“No entiendo por qué de repente iba a ser el candidato a jefe de Gobierno. Es irracional si te lo ponés a desgranar”, manifestó y explicó: “Cómo una elección en la que gané bien y salió perfecta, cómo me lleva a mí, dos años y medio después, a ser candidato a jefe de Gobierno porteño”, dijo Adorni. Y agregó: De hecho, no va a pasar. Entiendo que no va a pasar”. A su vez, señaló que: “El tema política no me gusta en ninguna de sus aristas. La campaña electoral no me gusta”.
Las declaraciones fueron formuladas durante la entrevista que le realizó Alejandro Fantino en Neural y se dan en un marco de fuerte hermetismo oficial, intentan poner fin a meses de especulaciones. Adorni, quien pasó de ser el portavoz presidencial a ocupar el sillón de la Jefatura de Gabinete tras la salida de Guillermo Francos, venía siendo señalado por diversos sectores como el «heredero» natural del proyecto libertario en territorio porteño, un espacio hoy en disputa con el bullrichismo y el PRO.
Para el ministro coordinador, el foco debe estar puesto exclusivamente en la administración nacional. Cerca de su despacho aseguran que el desgaste sufrido en las últimas semanas —marcado por las investigaciones judiciales sobre su evolución patrimonial y la presión de la oposición— lo ha llevado a priorizar la supervivencia política en la Casa Rosada por sobre las ambiciones electorales a largo plazo.
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«Mi compromiso es con la agenda del Presidente, no con una boleta municipal», habría deslizado en su círculo íntimo, reforzando la idea de que hoy su rol es más de «fusible» de gestión que de figura de cartel.
El factor interno
La negativa de Adorni también se lee como una tregua hacia otros sectores de la alianza oficialista. Con Patricia Bullrich moviendo fichas en la Ciudad y Karina Milei armando la estructura partidaria propia, el paso al costado del Jefe de Gabinete despeja el camino para una eventual reorganización de fuerzas en el distrito que hoy gobierna Jorge Macri.
A pesar de este anuncio, en los pasillos de Balcarce 50 saben que en política «nunca» es una palabra definitiva. Sin embargo, por el momento, Adorni ha decidido colgar los guantes en la Capital para dar la batalla en el frente más urgente: el de la gobernabilidad nacional y su propia situación en los tribunales.
