Mientras la Selección Argentina busca defender el título conseguido en Qatar, otra delegación, mucho menos ruidosa pero igual de seguida por los hinchas, acompaña cada paso del equipo.
Son las esposas, novias y compañeras de los futbolistas, un grupo heterogéneo que combina perfiles muy distintos, desde celebridades hasta mujeres que prefieren mantenerse lejos de los flashes.
Antonela Roccuzzo continúa siendo la figura más conocida. Empresaria e influencer, acompaña a Lionel Messi desde la adolescencia y se convirtió en un símbolo inseparable del capitán argentino.
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Pero el mapa de la “otra Selección” es mucho más amplio. Allí aparecen lacantante Tini Stoessel, pareja de Rodrigo De Paul; Agustina Gandolfo, empresaria gastronómica y esposa de Lautaro Martínez; Valentina Cervantes, que retomó su relación con Enzo Fernández; y Mandinha, diseñadora de interiores y compañera del arquero Emiliano “Dibu” Martínez.
El grupo también reúne a nutricionistas, kinesiólogas, modelos, emprendedoras, creadoras de contenido y deportistas. Muchas desarrollaron carreras propias y construyeron comunidades masivas en redes, donde comparten desde la intimidad familiar hasta los viajes para acompañar a la Selección.
El fenómeno, sin embargo, va más allá del glamour. Entre el Mundial de Qatar y el de 2026 nació una verdadera “mini Scaloneta”: varios jugadores ampliaron sus familias y llegaron nuevos hijos al grupo que acompaña al plantel. Esa renovación convirtió las concentraciones y los estadios en espacios donde conviven la alta competencia con escenas cotidianas de padres, madres, novias y chicos alentando desde las tribunas.
Por suerte, muchas son amigas entre si, como bien lo muestra una foto que divulgaron en su redes de una salida grupal que armaron antes del partido con Cabo Verde.
Como ocurrió durante la conquista de 2022, el sostén emocional vuelve a ocupar un lugar central.
Aunque la atención suele concentrarse en los futbolistas, sus parejas también enfrentan la presión mediática, los largos períodos de separación y la exposición permanente.
En un Mundial que se juega bajo la mirada de millones de personas, ellas conforman una red silenciosa que acompaña a los campeones dentro y fuera de la cancha.
