La misión TESS de la NASA descubrió los dos planetas más «esponjosos» de los que se tenga registro en la historia de la astronomía. Se trata de dos mundos gigantes que orbitan una estrella ubicada a unos 1.113 años luz de la Tierra, cuya bajísima densidad revolucionó los modelos científicos actuales.
El hallazgo fue posible gracias al Satélite de Sondeo de Exoplanetas en Tránsito (TESS), una herramienta diseñada para identificar variaciones en el brillo de estrellas lejanas cuando los cuerpos celestes pasan frente a ellas de forma reiterada.
Esto no les gusta a los autoritarios
El ejercicio del periodismo profesional y crítico es un pilar fundamental de la democracia. Por eso molesta a quienes creen ser los dueños de la verdad.
Según el informe oficial de la NASA al que accedió Perfil, estos cuerpos, bautizados como TOI-791 b y TOI-791 c, poseen dimensiones similares a las de Júpiter, pero con una masa llamativamente reducida que desconcertó a los astrónomos.
Los especialistas indicaron que la densidad de estos nuevos mundos es comparable a la del algodón de azúcar, lo que los convierte en los ejemplares más livianos detectados dentro de la categoría conocida como «super-puffs».
El análisis pormenorizado de los datos detalló que TOI-791 b comparte casi idéntico tamaño que el mayor coloso gaseoso de nuestro sistema solar, pero contiene apenas el 3,0 por ciento de su masa.
Por su parte, el gemelo TOI-791 c presenta un diámetro incluso mayor al de Júpiter, aunque su registro de masa llega solamente al 5,9 por ciento de la correspondiente a ese cuerpo celeste, rompiendo los récords previos de liviandad.
La estrella anfitriona del sistema, denominada TOI-791, posee características físicas similares al Sol, un factor clave que permite estudiar la evolución de estos sistemas planetarios bajo radiaciones comparables a la nuestra.
Anomalías orbitales y gravedad en el sistema TOI-791
Los astrónomos confirmaron que estos super-puffs muestran una órbita inusualmente larga, un rasgo sumamente atípico para exoplanetas de este tipo y que requiere extensos períodos de observación continua para su confirmación.
Los registros computados indican que el primer planeta completa su vuelta en 139 días, mientras que el segundo requiere 232 días para circunvalar por completo a su estrella madre.
El reporte técnico de la agencia estadounidense resaltó que ambos mundos se encuentran atrapados en un patrón orbital acoplado, lo que genera una interacción constante debido a sus respectivas fuerzas de atracción.
Esta sincronización hace que los planetas se atraigan mutuamente con regularidad, una dinámica gravitatoria que altera los tiempos exactos de sus tránsitos astronómicos y permite calcular con precisión sus parámetros físicos.
La detección de estas anomalías en la fluctuación lumínica demandó un esfuerzo de monitoreo prolongado, superando los desafíos logísticos que implican las órbitas de larga duración fuera del vecindario solar.
