La inversión en Vaca Muerta mira el largo plazo más allá de las urnas aunque exige señales a la macroeconomía
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La inversión en Vaca Muerta mira el largo plazo más allá de las urnas aunque exige señales a la macroeconomía



«Esto es una transformación, un cambio cultural, qué sé yo quién va a gobernar en 2045», dijo el presidente de YPF, Horacio Marin, sobre el ruido electoral. Una lógica con la que se maneja la petrolera mayoritaria estatal, para disipar fantasmas, pero que responde también al común del sector energético que invierte en Vaca Muerta. Un largo plazo que puede verse por la herramienta del RIGI, no así, por las condiciones macroeconómicas que envalentonan al Gobierno porque hay matices: el desarrollo alrededor de las nuevas generadoras de dólares depende mucho del pulso de una actividad económica rezagada en muchos sectores.

El cuello de botella estructural

Ese fue el clima que se repitió durante la primera jornada del Foro de Inversiones de Vaca Muerta Energía y Real Estate y que reunió a representantes del sector petrolero e inmobiliario bajo un diagnóstico: la construcción de infraestructura edilicia para la cuenca neuquina va mucho más lento que el avance de los hidrocarburos y sus proyecciones de exportación que prometen ser una fuente de divisas continua.

El evento está justo en la antesala de hitos que cambiarán la matriz del polo patagónico: en el último trimestre del año estará operativo el oleoducto Vaca Muerta Oleoducto Sur (VMOS), el primero de las mega obras de midstream que vienen a solucionar el cuello de botella de la formación y que están amparadas bajo el paquete de beneficios fiscales que otorgó la gestión libertaria a través del régimen.

Vaca Muerta: el dilema del modelo extractivista y el desarrollismo

Es el motivo por el que los empresarios se entusiasman con el largo plazo, a pesar de las elecciones presidenciales del 2027 ya están aportando una atmósfera a más de un año de que ocurran. “Vaca Muerta ya es política de Estado”, planteó un dirigente de la construcción en diálogo con PERFIL en los pasillos de la cumbre inversora y repasó los incentivos que se sucedieron desde el acuerdo con Chevron hasta ahora.

El reclamo del establishment y el factor inmobiliario

En el establishment el planteo transversal a todos los sectores es el siguiente: es un modelo económico que necesita ajustes para evitar el malhumor social y la destrucción del empleo, pero es un programa que sirve para los negocios a largo plazo. Pero, para que la inversión se efectivice y lleguen “grandes jugadores”, los mundiales que aún no tocaron el suelo neuquino, la política tiene que dar ciertas garantías, con un gobierno que continúe más años.

Es el panorama de las mega obras y de la inversión en el petróleo y el gas per se. Pero, cuando se trata del desarrollo inmobiliario para las energéticas y para los servicios que rodean a la cuenca, la perspectiva es otra: “Vaca Muerta crece en población y necesita de un plan de desarrollo habitacional ya. El problema es que los gobiernos no hacen esas proyecciones y que hoy no existe financiamiento para construirlo rápido. La actividad está mermando y la cadena de proveedores dependiente del consumo no puede aportar y es muy necesaria la compra por adelantado para que un proyecto ocurra”, resumió el empresario del Real Estate que ejemplificó con la rentabilidad de su inversión: entre un 10% y 15% anual en dólares.

En términos de empleo, Vaca Muerta derrama en Neuquén y sus alrededores pero se queda ahí. Rondando el foro, una empresa que desarrolla edificios para el alquiler de departamentos en la capital provincial apuntaba a un público muy especializado: gerentes y ejecutivos de empresas que van a hacer sus negocios a la fuente de hidrocarburos. La noche en una de sus unidades está pensada para cobrarse mucho más caro que Buenos Aires, entre USD 160 y USD 180, pensando en el confort y la “exclusividad”.

¿Hay efecto empleo?

El Banco Central midió este impacto en el último Informe de Política Monetaria (IPOM) en el que afirmó que la mayor parte del empleo derivado del crecimiento de los sectores primarios —en este caso, petróleo y gas— no se genera en empresas del propio sector, sino en el resto de la economía. El informe técnico usó la metodología de Diferencias en diferencias con control sintético (SDID) para estimar que por cada puesto de trabajo asalariado formal generado en las petroleras, se crearon 3,2 puestos en otros sectores económicos de Neuquén. Esta cifra surge de contrastar la evolución del empleo neuquino con un modelo sintético de otras provincias que, hasta 2012, mostraban curvas laborales idénticas.

Otra paradoja argentina: Vaca Muerta bate récords, pero la mitad del país se percibe de clase baja

La magnitud de estos números obliga a repensar el territorio. Ese fue el eje de la jornada en el Hilton, donde los referentes del real estate proyectaron crecer al ritmo de la industria energética con un objetivo urgente: duplicar la capacidad habitacional de la zona en el corto plazo para evitar el colapso.

Durante las rondas de negocios, Marín reiteró que la meta es multiplicar por 8 la producción de YPF hacia 2030 gracias a los nuevos incentivos económicos, un volumen que traccionará una demanda civil inédita. En sintonía, Fernando Banderet, intendente de Añelo, fue contundente sobre el rol del Estado y los privados: exigió acelerar la inversión conjunta en infraestructura básica para poder darle soporte a los nuevos habitantes de un municipio que hoy no da abasto.

El diagnóstico macro lo aportó el presidente de BYMA, Claudio Zuchovicki, quien sentenció que Vaca Muerta representa un cambio estructural y permanente para la Argentina, exigiendo una adaptación rápida para abastecer de energía al mundo. Atentos a esta ventana de oportunidad, firmas como NLK Capital, Grupo Portland, Ecosan, TBSA e Idero, entre otras, salieron a exhibir desarrollos a medida para la industria del Oil & Gas, seduciendo a inversores.

AM/DCQ

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