La confianza de los consumidores volvió a retroceder en abril. Según el Índice de Confianza del Consumidor (ICC) que elabora el Centro de Investigación en Finanzas de la Universidad Torcuato Di Tella, el indicador se ubicó en 39,64 puntos, con una caída de 5,68% respecto de marzo y un descenso de 10,12% frente a abril de 2025.
El ICC es un termómetro de expectativas y percepción económica. Mide cómo evalúan los hogares su situación personal, la marcha de la macroeconomía y si consideran que es un buen momento para comprar bienes durables o inmuebles.
Abril golpeó al ánimo económico: fuerte baja de la confianza del consumidor
La foto de abril muestra un deterioro más fuerte en el presente que en el futuro. Las condiciones presentes cayeron 9,03% mensual, mientras que las expectativas futuras retrocedieron 3,30%.
En otras palabras, el golpe más visible estuvo en la percepción inmediata de la economía y en las decisiones de consumo, más que en una ruptura total de las expectativas de mediano plazo.
Ese canal se ve con claridad en la apertura por subíndices. El mayor descenso mensual se registró en Bienes Durables e Inmuebles, con una baja de 9,51%.
Detrás quedaron Situación Macroeconómica, con una caída de 4,30%, y Situación Personal, que retrocedió 3,96%. El dato sugiere que la cautela del consumidor se está expresando sobre todo en la postergación de compras grandes, un dato sensible para sectores ligados al consumo, el equipamiento del hogar y el mercado inmobiliario.
El informe también deja ver una fractura social más marcada. En los hogares de ingresos bajos, el ICC cayó 12,60% mensual y quedó en 35,50 puntos. En los segmentos de ingresos altos, la baja fue mucho más moderada, de 1,80%, hasta 42,57 puntos. La brecha entre ambos grupos llegó así a 7,07 puntos, muy por encima de los 2,73 puntos de marzo.
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La diferencia también aparece en la disposición a consumir. Entre los hogares de ingresos bajos, el subíndice de Bienes Durables e Inmuebles se desplomó 16,79% en el mes. En los hogares de ingresos altos, la caída fue de 2,13%. El contraste muestra que el deterioro no es homogéneo y que la pérdida de confianza está pegando más fuerte en la base del consumo masivo.
Cómo se mide la confianza en abril en las distintas regiones de Argentina
Por regiones, abril dejó bajas en todo el país. El Interior mostró el mayor retroceso mensual, con una caída de 10,57%, seguido por la Ciudad de Buenos Aires, con 6,69%, y el Gran Buenos Aires, con 1,53%. Sin embargo, el Interior siguió siendo la región con mayor nivel de confianza, con 45,35 puntos, mientras que el GBA volvió a exhibir el valor más bajo, con 36,82 puntos.
En perspectiva, el indicador confirma una tendencia de desgaste. El informe señala que el pico del ICC durante la actual administración se registró en enero de 2025, cuando alcanzó 47,38 puntos. Desde entonces, acumula una baja de 16,33%. Aun así, el índice sigue por encima del piso de enero de 2024, cuando había tocado 35,60 puntos tras las primeras medidas del Gobierno.

El relevamiento fue realizado entre el 6 y el 17 de abril sobre una muestra de 1.000 casos, con un margen de error de +/- 3,5%. Aunque el trabajo no incorpora citas de analistas externos, el patrón que muestran los datos es claro: la debilidad se concentra en el consumo presente, en los sectores de menores ingresos y en las decisiones de compra más costosas.
De cara a los próximos meses, todavía persiste una diferencia entre expectativas y presente: las expectativas futuras se mantienen por encima de las condiciones actuales, lo que podría evitar un deterioro más abrupto. El segundo es menos benigno: si la caída en los hogares de menores ingresos se profundiza y se extiende a las expectativas, la debilidad del consumo podría hacerse más amplia y persistente.
En términos económicos, en abril la confianza del consumidor sigue lejos de consolidar una recuperación y muestra que la mejora de expectativas que se había observado tras el piso de comienzos de 2024 perdió fuerza. La economía, al menos desde la mirada de los hogares, no logró todavía traducir estabilización en una percepción más sólida de bienestar ni en una mayor predisposición a gastar.
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