Julia Oliva Cúneo llegará al Rectorado después de una etapa de normalización que comenzó en diciembre de 2023, cuando asumió como rectora normalizadora. Su candidatura, respaldada por distintos espacios de la comunidad universitaria, evitó una disputa electoral por la conducción y se convirtió en la expresión de un proceso de construcción de consensos dentro de la UPC.
La fórmula de La Universidad que Queremos, integrada por Oliva Cúneo y Daniel Artaza, cuenta con el acompañamiento de Unidiversa y La Verde, que adhieren tanto a la fórmula para el Rectorado como a la nómina para el Consejo Superior. El consenso también se trasladó a las facultades. Se conformaron listas únicas para Arte y Diseño, Turismo y Ambiente y Educación y Salud, mientras que la única competencia por un decanato se concentró en Educación Física, el ex-Ipef, donde se presentaron tres espacios.
Oliva Cúneo es oriunda de Bell Ville y tiene pertenencia política dentro del espacio que conduce el legislador Abraham Galo, dirigente identificado con el núcleo cercano al gobernador Martín Llaryora. Sin embargo, su llegada al Rectorado también está vinculada con una trayectoria desarrollada dentro de la propia Universidad Provincial.
Antes de asumir la conducción, ocupó distintos cargos en la institución que le permitieron establecer vínculos. Fue secretaria académica de la UPC, vicedecana y decana normalizadora de la Facultad de Arte y Diseño y directora de la Licenciatura en Arte y Gestión Cultural.
Ese recorrido dentro de la Universidad fue acompañado por una estrategia de construcción de acuerdos durante su gestión como rectora normalizadora. El resultado de ese proceso quedó expuesto en la elección: los sectores que tenían la posibilidad de disputar la conducción terminaron confluyendo detrás de una misma candidatura.
Una elección histórica
La primera elección de autoridades de la UPC también expuso las dificultades de algunos sectores políticos para incorporarse al proceso. El radicalismo cordobés evaluó la posibilidad de presentar candidatos y disputar espacios dentro de la Universidad, pero finalmente quedó afuera de la elección como consecuencia de sus diferencias internas y de la posición adoptada por la conducción partidaria.
Durante las conversaciones previas, dirigentes radicales cuestionaron particularmente la postura de Rodrigo De Loredo respecto de la discusión universitaria. Según quienes participaron de esos intercambios, el dirigente habría transmitido una mirada despectiva sobre la política de la UPC y considerado que se trataba de una discusión sin prioridad, a la que incluso calificó como una suerte de “venta de humo”.
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El contraste quedó expuesto frente a los acuerdos alcanzados dentro de la Universidad. Mientras distintos sectores políticos y gremiales lograron negociar una representación común y participar de la primera elección, parte del radicalismo terminó sin representación en un proceso institucional inédito.
La elección de Oliva Cúneo no representa solamente el recambio de autoridades después de la normalización. También marca el inicio de una nueva etapa institucional para una Universidad que amplió su presencia territorial y que, por primera vez, pondrá en manos de su comunidad universitaria la elección de sus autoridades.
Estudiantes, egresados, docentes y personal no docente participan del proceso electoral en las distintas sedes y facultades. La construcción de listas únicas en buena parte de la estructura universitaria y la competencia limitada a Educación Física muestran el nivel de acuerdos alcanzado para esta primera elección.















