SOCIEDAD

Infrasonido: el fenómeno oculto que podría explicar los edificios “embrujados”

Infrasonido: el fenómeno oculto que podría explicar los edificios “embrujados”



Hay edificios que incomodan sin que ocurra nada evidente. Un pasillo viejo, un sótano húmedo, una casa con cañerías antiguas o una habitación donde el aire parece cargado pueden generar una sensación difícil de ubicar. Antes de pensar en fantasmas, hay una explicación física posible: el infrasonido, una vibración demasiado grave para ser escuchada de manera consciente.

Un estudio publicado en Frontiers in Behavioral Neuroscience analizó cómo esas frecuencias pueden influir en el estrés, la irritabilidad y la percepción de un ambiente. El trabajo, difundido por el medio científico Robotitus, se concentró en vibraciones de 18 hercios, por debajo del límite habitual de audición humana. Los resultados apuntan a una reacción corporal ante estímulos que los participantes no podían identificar.

Vibraciones que no se oyen, pero se sienten

El infrasonido se ubica por debajo de los 20 hercios, una frecuencia demasiado baja para que la mayoría de las personas la registre como un sonido común. Aun así, esas ondas pueden viajar largas distancias, atravesar obstáculos y permanecer en espacios cerrados. Por eso pueden aparecer en ambientes urbanos, edificios antiguos o lugares donde hay maquinaria, ventilación, tránsito, tuberías o estructuras que vibran.

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También existen fuentes naturales de infrasonido. Tormentas, terremotos, volcanes, tsunamis e incluso auroras pueden generar vibraciones de muy baja frecuencia. Algunos animales las usan para comunicarse o orientarse, lo que muestra que no se trata de un fenómeno raro, sino de una parte del mundo físico que suele quedar fuera de nuestra percepción cotidiana.

No todas esas vibraciones producen efectos relevantes. La respuesta depende de la frecuencia, la intensidad, la duración de la exposición y el contexto. El experimento buscó probar algo más concreto: si una señal imperceptible podía modificar el estado corporal o emocional de los participantes.

El experimento con música e infrasonido

Para probarlo, investigadores de la Universidad MacEwan reunieron a 36 estudiantes y los ubicaron en una habitación para escuchar música. Algunos oyeron piezas tranquilas y otros música inquietante. La mitad recibió además una señal de 18 hercios mediante subwoofers ocultos, sin saber si esas vibraciones estaban activas durante la sesión.

Después de escuchar la música, los participantes respondieron cómo se habían sentido. Los investigadores también tomaron muestras de saliva antes y después del experimento para medir cortisol, una hormona asociada con la respuesta al estrés. La muestra fue pequeña y tuvo mayoría de mujeres, por lo que los autores remarcaron que los resultados deben leerse con cautela.

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Aun con esas limitaciones, los datos llamaron la atención. Quienes estuvieron expuestos al infrasonido reportaron más irritabilidad, incomodidad y tensión. También percibieron la música como más triste, incluso cuando la pieza había sido elegida como relajante.

El cuerpo reaccionó antes de que la mente lo notara

Lo más llamativo apareció cuando los participantes intentaron reconocer si la vibración estaba presente. No pudieron hacerlo con precisión por encima del azar. Es decir, no sabían si el infrasonido estaba ahí, pero sus respuestas emocionales y fisiológicas cambiaban cuando aparecía.

El cortisol también aumentó de manera significativa en las condiciones con infrasonido. Eso no significa que la hormona sea dañina por sí misma, porque el cuerpo la utiliza para prepararse ante demandas, amenazas o situaciones de alerta. El problema podría aparecer con exposiciones frecuentes o prolongadas, sobre todo si mantienen al organismo activado sin que la persona entienda qué lo provoca.

Ahí aparece una posible pista para los lugares que generan incomodidad sin una causa clara. Una vibración demasiado baja para ser escuchada puede no producir un “ruido” reconocible, pero sí modificar la forma en que se percibe el espacio. El resultado puede ser una sensación de tensión que la persona intenta explicar con lo que tiene más a mano: historia del lugar, sombras, sugestión o miedo.

Por qué se lo relaciona con edificios “embrujados”

El estudio no demuestra que todos los relatos de casas embrujadas tengan esta causa. Tampoco prueba que el infrasonido produzca experiencias paranormales. Lo que sí plantea es una hipótesis concreta: algunas sensaciones atribuidas a lugares inquietantes podrían estar favorecidas por vibraciones ambientales que pasan desapercibidas.

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La idea encaja con ciertos espacios donde suelen aparecer relatos de incomodidad, presencia extraña o miedo sin estímulo visible. Sótanos, edificios viejos, habitaciones con mala ventilación o estructuras con cañerías antiguas pueden generar vibraciones difíciles de identificar. Si el cuerpo reacciona, pero la mente no encuentra la fuente, el ambiente puede sentirse más amenazante de lo que realmente es.

Los investigadores también mencionan una posible raíz evolutiva. Fenómenos naturales peligrosos, como terremotos o tsunamis, producen vibraciones de baja frecuencia. Una sensibilidad corporal ante ese tipo de señales pudo haber servido como advertencia temprana, incluso antes de que existiera una explicación consciente del peligro.

Ruido invisible y salud ambiental

El hallazgo también lleva la discusión a edificios, normas de ruido y salud ambiental. Muchas normas se concentran en sonidos audibles, pero no siempre contemplan frecuencias que el oído no registra de forma consciente. Si ciertos rangos pueden alterar el estrés o la percepción del entorno, podrían importar en edificios, escuelas, hospitales, oficinas y espacios de descanso.

Los autores reconocen que todavía falta mucho por estudiar. Harán falta muestras más grandes, diferentes frecuencias, combinaciones de estímulos y mediciones en ambientes reales. También será necesario distinguir cuándo una vibración baja produce un efecto relevante y cuándo forma parte del ruido físico normal de una ciudad.

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Los fantasmas seguirán teniendo mejor prensa. Pero en algunos edificios, quizá convenga revisar primero las tuberías, los ventiladores o las vibraciones del subsuelo. A veces, la sensación de que algo no está del todo bien podría empezar en una frecuencia que nadie escucha.

DCQ





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