La provincia de Salta vive jornadas de profunda desesperación y angustia generalizada debido a una ola de incendios forestales y de pastizales que avanza sin control en distintas regiones del territorio. El desencadenante de esta situación crítica fue el ingreso del viento zonda, cuyas ráfagas intensas, combinadas con registros de humedad que rozaron el cero por ciento y una acumulación histórica de vegetación seca, transformaron los campos y baldíos de la periferia en verdaderas trampas de combustión instantánea. Los reportes emitidos por los comités de crisis locales confirmaron la presencia de más de veinticinco focos ígneos activos simultáneos, localizados principalmente en los alrededores de la ciudad de Salta y en diversos municipios que integran el Valle de Lerma, un panorama que mantiene en vilo a las autoridades políticas y sanitarias.
Frente a la gravedad del cuadro, el ministro de Seguridad, Nicolás Avellaneda, destacó la puesta en marcha de un operativo integral de emergencia y monitoreo permanente en el que intervienen de manera articulada Defensa Civil, los Bomberos de la Policía, diversas áreas de la fuerza de seguridad, el Ministerio de Desarrollo Social, el Samec y la empresa Aguas del Norte. Esta última compañía asumió el apoyo logístico clave de abastecer con camiones cisterna la recarga constante de los tanques de las autobombas afectadas al combate del fuego. En tanto, el personal médico del Samec dispuso de tres ambulancias equipadas, un móvil de logística y una docena de profesionales que realizaron aproximadamente treinta asistencias sanitarias en puntos críticos como el Hotel de la Liga y el barrio Estación Alvarado. La mayoría de las atenciones por intoxicación se resolvieron en el lugar, a excepción de un adolescente de 16 años que debió ser trasladado al Hospital San Bernardo por un traumatismo en su miembro inferior.
El impacto social de las ráfagas y las llamas obligó a una intervención profunda en territorio bajo la coordinación directa del ministro de Desarrollo Social, Mario Mimessi. Los equipos técnicos de la Dirección General de Emergencia se desplegaron en diversos municipios para relevar los daños y acercar agua envasada tanto a los damnificados como a los brigadistas. El mapa de los daños materiales es extenso: en Salta Capital, la zona de barrio El Refugio registró cinco viviendas con diferentes niveles de afectación, sufriendo una de ellas pérdidas totales. En el barrio 14 de Mayo, los agentes estatales trabajaron codo a codo con los vecinos para asistir a las familias y rescatar a sus mascotas en medio del humo, replicando tareas de acompañamiento directo en la localidad de San Luis.
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La violencia meteorológica del zonda provocó daños graves en otras localidades de la provincia que demandaron auxilio inmediato. En La Merced, se coordinó asistencia para tres familias afectadas por la voladura de sus techos y se intervino en un domicilio donde menores de edad originaron un incendio accidental. En Cerrillos, el foco estuvo puesto en la contención de vecinos de la zona de Los Paraísos, mientras que en Rosario de Lerma y Chicoana se reportaron múltiples viviendas con voladuras de techos, obligando al Ministerio a agilizar la entrega de materiales de construcción. Incluso en el norte provincial, precisamente en Tartagal, el área social debió acudir en auxilio de un residente del barrio San Jorge cuya casa sufrió pérdidas totales a raíz de un incendio intencional. Todas las áreas operativas del gobierno se mantienen en estado de alerta y con guardias activas para sostener el acompañamiento en las próximas horas.
