Detrás de cada conexión a internet, de los servicios de televisión digital y de las redes que mantienen conectadas a miles de personas y empresas, hay una estructura que funciona de manera permanente. Pero también hay algo que no siempre se ve: las personas que planifican, gestionan y mantienen esa infraestructura, y que acompañan la transformación de una industria en constante evolución.
Con esa premisa, un recorrido por las instalaciones de Gigared permite conocer el funcionamiento interno de una compañía argentina de telecomunicaciones y tecnología que lleva más de 25 años en el mercado. A través de las voces de sus colaboradores, la visita revela una cultura de trabajo basada en la experiencia, la colaboración y la búsqueda de nuevas soluciones para responder a las demandas de un sector cada vez más competitivo.
Desde los equipos comerciales y administrativos hasta las áreas técnicas y de atención al cliente, la dinámica cotidiana combina planificación, resolución de problemas y adaptación a los cambios tecnológicos. Una actividad que, aunque tiene a la conectividad como protagonista, depende también de la coordinación entre personas.
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Una historia que acompaña la evolución tecnológica
Para quienes forman parte de Gigared desde sus comienzos, el crecimiento de la compañía está estrechamente ligado a la transformación de las telecomunicaciones. Juan García Biz, gerente de Nuevas Tecnologías y Nuevos Negocios, integra la empresa desde el año 2000 y fue testigo de algunos de los principales cambios que atravesó el sector: desde las primeras conexiones de banda ancha hasta la expansión de la fibra óptica y las nuevas formas de consumir contenidos audiovisuales.
“Es un medio muy atractivo porque todo lo relacionado con tecnología evoluciona continuamente”, señala.
Durante estos años, Gigared avanzó en la incorporación de nuevas tecnologías de acceso a internet, desarrolló infraestructura de fibra óptica y acompañó la transición de la televisión analógica hacia los servicios digitales. Más recientemente, la evolución de los hábitos de consumo impulsó la incorporación de alternativas de streaming, en línea con una audiencia que cada vez utilizan más dispositivos conectados para acceder a contenidos.
La infraestructura es una pieza central de ese desarrollo. La compañía cuenta con una red interurbana propia de fibra óptica de más de 3.000 kilómetros, que conecta distintas localidades del Litoral argentino con la provincia de Buenos Aires y la Ciudad Autónoma de Buenos Aires. Sobre esa red se apoyan servicios residenciales y corporativos, desde internet y televisión hasta soluciones de conectividad y alojamiento de equipos para empresas.

El corazón de la operación
Uno de los puntos centrales del recorrido es el Centro de Operaciones de la Red, conocido como NOC. Desde allí, los equipos supervisan y gestionan la infraestructura de conectividad de Gigared, monitorean el estado de los dispositivos y detectan posibles incidentes que puedan afectar el funcionamiento de los servicios.
La tarea requiere una combinación de planificación y respuesta inmediata. Mientras algunos proyectos pueden organizarse con anticipación, los problemas de red y los reclamos que llegan desde las distintas operaciones demandan atención a lo largo de toda la jornada.

Roberto Faijo, jefe del NOC, conoce esa dinámica desde enero de 2001, cuando ingresó a la compañía para participar del armado de una estructura que prácticamente comenzaba desde cero. Con el paso de los años, el área creció y se convirtió en una pieza fundamental para sostener la operación.
“Ver cómo se desarrolló y colaborar en el crecimiento de todo esto es muy importante para mí”, cuenta.
La visita también permite conocer el data center, donde se alojan equipos de Gigared y de empresas clientes. Allí, servidores y dispositivos de red funcionan bajo condiciones específicas de conectividad, energía y climatización. La organización de los espacios, la circulación del aire y los sistemas de seguridad forman parte de una infraestructura preparada para garantizar el funcionamiento de los servicios que dependen de esos equipos.

En paralelo, la empresa trabaja en la renovación de sus sistemas de conexión a internet, con equipamiento de mayor capacidad para acompañar el incremento de la demanda de velocidad y ancho de banda.
La cercanía como diferencial
Aunque buena parte de la operación depende de sistemas y equipamiento tecnológico, la relación con los clientes continúa ocupando un lugar central. Para Solange Fernández, jefa del Servicio de Atención al Cliente, la transformación digital permite agilizar procesos, pero no elimina la necesidad de escuchar y comprender cada situación.
Con 20 años en Gigared, Fernández vivió la evolución del área desde una estructura pequeña, en la que ocho operadores atendían consultas de distintas localidades, hasta una dinámica que incorpora herramientas digitales e inteligencia artificial para resolver requerimientos sencillos con mayor rapidez.
Sin embargo, considera que la atención personalizada sigue siendo un diferencial, especialmente cuando el usuario necesita explicar un problema particular o encontrar una solución adaptada a sus circunstancias.

“Muchas veces la gente te agradece que haya una persona del otro lado que personalice su problema, que lo tome y que lo resuelva”, explica.
Esa mirada cobra relevancia en un contexto en el que las herramientas de automatización ganan terreno y las empresas buscan optimizar sus tiempos de respuesta. Para Fernández, el desafío consiste en aprovechar esos recursos sin perder el contacto humano: resolver de manera rápida aquello que puede automatizarse y mantener la intervención de una persona cuando la situación requiere escucha, empatía o una respuesta individualizada.
La misma lógica atraviesa al resto de la organización. En el área comercial, el contacto cotidiano con los clientes permite identificar necesidades y pensar nuevas propuestas. En los equipos técnicos, la coordinación entre profesionales resulta fundamental para mantener los servicios y desarrollar mejoras.
Trabajar en equipo, crecer en conjunto
La colaboración también aparece como uno de los rasgos que definen la experiencia de quienes trabajan en Gigared. En Administración y Finanzas, Graciela Lopresti, responsable del análisis de cobranzas, destaca la autonomía con la que puede organizar sus tareas y la confianza que existe en el equipo.

“Tenés una tarea asignada, pero tenés el libre albedrío de que vos te la acomodes”, cuenta sobre una modalidad que le permite organizar sus responsabilidades en función de los objetivos y los plazos de entrega.
En su experiencia, esa libertad convive con la disposición para colaborar cuando otro sector lo necesita. Los momentos informales de la jornada, como el desayuno o el mate de la mañana, también funcionan como espacios de intercambio en los que se comparten novedades y se resuelven cuestiones del trabajo cotidiano.

Desde Recursos Humanos, el foco está puesto en promover un ambiente laboral cómodo, con comunicaciones fluidas y atención al bienestar de los colaboradores. La integración de quienes se incorporan y el equilibrio entre la vida personal y laboral forman parte de esa construcción.
Más allá de las particularidades de cada sector, las distintas experiencias reflejan una dinámica en la que la tecnología y el conocimiento técnico necesitan complementarse con el intercambio y la capacidad de trabajar de manera coordinada.
Los desafíos que vienen
En un mercado donde la competencia se intensifica y la innovación modifica constantemente las reglas del juego, el futuro de Gigared está vinculado con su capacidad para diversificar servicios, incorporar nuevas tecnologías y mantener una relación cercana con sus clientes.
Para García Biz, uno de los desafíos de la industria es superar una competencia centrada exclusivamente en ofrecer más velocidad a un menor precio. La posibilidad de desarrollar nuevas soluciones y ampliar la propuesta de servicios se vuelve fundamental para construir una oferta diferenciada.
La inteligencia artificial también forma parte de esa transformación. Su incorporación permite automatizar tareas repetitivas y agilizar determinados procesos, pero requiere supervisión y criterio para asegurar que las herramientas se utilicen de manera adecuada.

En esa línea, Pablo Jiménez, responsable de Televisión Digital, plantea que la clave está en combinar la capacidad de la tecnología con el aporte de las personas. “La inteligencia artificial es una herramienta bastante valiosa”, sostiene, aunque remarca la importancia de mantener una mirada crítica sobre su utilización y de reservar para los equipos humanos las tareas que requieren conocimiento y valor agregado.

La evolución de la infraestructura, la ampliación de las capacidades de conectividad y el desarrollo de nuevos servicios forman parte de un proceso continuo. Pero, además de la inversión tecnológica, el crecimiento depende de la capacidad de los equipos para anticiparse a los cambios, resolver problemas y comprender qué necesitan los usuarios.
Una red que también se construye con personas
El recorrido por Gigared permite descubrir que detrás de una operación tecnológica hay mucho más que servidores, cables y sistemas de monitoreo. Hay equipos que coordinan tareas, colaboradores que acompañaron la evolución de la empresa durante décadas y profesionales que buscan nuevas maneras de responder a los desafíos de la industria.
En una actividad que exige actualización permanente, la experiencia acumulada convive con nuevas ideas y herramientas. Esa combinación resulta central para una compañía que busca seguir creciendo en un mercado dinámico, en el que la conectividad es cada vez más importante para la vida cotidiana y el funcionamiento de las empresas.
Porque, aunque la tecnología sea la que permite conectar, son las personas las que hacen posible que esa red funcione, evolucione y llegue cada día a más usuarios.


















