SOCIEDAD

Fujimori saca una ventaja de 18.400 votos a Sánchez y ya se prueba el traje de presidenta

Fujimori saca una ventaja de 18.400 votos a Sánchez y ya se prueba el traje de presidenta


El fantasma de la polarización extrema y el estallido social vuelve a sobrevolar Perú. En lo que ya se convirtió en una constante dramática para la política andina, el balotaje presidencial mantiene en vilo al país con un recuento que avanza a cuentagotas y expone una fractura social expuesta, donde apenas un puñado de voluntades decidirá el destino de los próximos cinco años.

Según los últimos datos de la Oficina Nacional de Procesos Electorales (ONPE), la candidata de derecha, Keiko Fujimori (Fuerza Popular), consolidó una ventaja ínfima pero crucial de más de 18.400 votos. Aunque la cifra representa un respiro para el fujimorismo, el escenario sigue estando técnicamente abierto debido al alto volumen de actas bajo observación que el Jurado Nacional de Elecciones (JNE) debe resolver en las próximas semanas.

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En las calles de Lima ya hay movilizaciones contra Keiko. Para este fin de semana, la policía decidió blindar la ciudad ante posibles disturbios. Sectores cercanos a Sánchez empezaron a concentrarse en los alrededores de los principales organismos electorales.

En las bases de la izquierda y los movimientos estudiantiles reflotó con fuerza la consigna “Fujimori nunca más”, lo que anticipa una resistencia frontal si se confirma la victoria de Fuerza Popular.

Roberto Sánchez propuso volver a contar todos los votos del balotaje y Fuerza Popular rechazó la iniciativa

A esto hay que sumarle las declaraciones del líder nacionalista Antauro Humala, aliado de Sánchez, quien anticipó que el país se encamina a una crisis de gobernabilidad y protestas si se impone Fujimori. El militar, que estuvo preso 17 años por encabezar un golpe en 2005, sostiene que una Asamblea Constituyente “es la única vía de escape para lograr desamortiguar la convulsión social” que presagia.

“En caso de que Fujimori no quiera no abrir la esperanza de una Asamblea Constituyente, creo que la población va a reaccionar con protestas”, dijo Humala. Y agregó: “Tendría que haber un acuerdo nacional con la Asamblea Constituyente, pero si no se da va a haber una resistencia popular”, anticipando movilizaciones.

Protestas por las elecciones en Perú 14082026

Perú arrastra una década de fragilidad institucional sin precedentes, habiendo sumado ocho presidentes en los últimos diez años. Quien asuma la presidencia lo hará sin mayoría parlamentaria y con la mitad del país cuestionando su legitimidad.

Factura geográfica del voto. El escrutinio oficial de la Oficina Nacional de Procesos Electorales (ONPE) replica al milímetro las grietas de los procesos anteriores.

Los apoyos a Fujimori se concentraron fuertemente en Lima y las principales áreas urbanas de la costa, además de capitalizar una porción decisiva del voto en el extranjero.

«Quien gane en Perú debe entender que ganó como mal menor»

En cambio, su rival y dirigente de centroizquierda, Roberto Sánchez, pisó fuerte en las regiones rurales del sur y del interior del país, áreas cuyos votos suelen ser los últimos en procesarse físicamente debido a cuestiones logísticas.

La combinación de una diferencia tan estrecha y una profunda desconfianza institucional genera un escenario propicio para la confrontación. Politólogos y analistas de seguridad locales advierten que la proclamación final del ganador -que podría demorar semanas- se dará en un clima de altísima volatilidad.

Protestas por las elecciones en Perú 14082026

El incremento en las actas observadas en comparación con comicios anteriores servirá como combustible discursivo para que ambas fuerzas acusen irregularidades. Además, el escrutinio es sumamente lento, lo que exaspera los ánimos.

El rol clave lo asumen los Jurados Electorales Especiales. En esta ocasión hay 60 tribunales de este tipo encargados de resolver las “actas observadas” (las que presentan errores, inconsistencias o falta de firmas) y de dirimir los votos que fueron impugnados por las autoridades de mesas.

Con las calles de Lima militarizadas de forma preventiva y las comisiones de fiscales alertas ante posibles disturbios, las próximas horas serán determinantes. La escasa diferencia de votos no solo define al próximo gobierno, sino el límite de la paciencia de una sociedad exhausta por la inestabilidad.





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