Escribir contra la muerte | Perfil
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Escribir contra la muerte | Perfil



María Eugenia Villalonga

Hay una conexión evidente entre Mike Wilson y los lectores argentinos que, desde la salida de Leñador, adoptaron rápidamente sus novelas. Instalado en Chile desde hace algunas décadas, parece compartir con ellos un “destino sudamericano”, cuyo último título, Raider Tõzõ, un relato fantasmagórico y apocalíptico que, en un bucle muy interesante, se inscribe bajo el signo de Borges, lo refuerza.

Con una dedicatoria escrita verticalmente, vamos entrando en la atmósfera oriental de un texto con capítulos titulados en forma bilingüe, en escritura kanji (nos informa Wikipedia) y español, donde se relatan los últimos días de un policía y ex yacuza que, devastado por el escorbuto, la soledad y un pasado de violencia, se encierra en su pequeña oficina, mientras la ciudad de Tokio sucumbe a la llegada de un tifón que, como un Godzilla enfurecido, destroza todo a su paso, dejándola bajo el agua.

Con una prosa que es puro presente del indicativo, describe –magistralmente– el deterioro del protagonista y del mundo a su alrededor, cuya única tabla de salvación es un cuaderno donde escribe, puntualmente, la novela sobre un anciano que ha olvidado todo y que, en el umbral de la muerte, en una cabaña en la Patagonia, reescribe febrilmente una única escena: la de la contemplación del cuerpo sagrado del luchador de sumo, Raider Tõzõ.

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Como en un juego de espejos, cada relato, enmarcado en el otro, pone en escena la materia de lo que están hechos: de sueños y pesadillas, de imaginación y deseo, y en un diálogo con el cuento “Las ruinas circulares”, concluye, como Borges, que tanto el autor como su personaje son puro simulacro, haciendo de los problemas de la escritura, el centro de esta novela de fantasmas. Como los que atraviesan las paredes de las escenas y resuenan en las de su personaje, trayendo consigo su mundo de olores, sonidos y colores. O como su doble reflejado en el vidrio de la ventana que le devuelve, con unos segundos de diferencia, su historia ligeramente desviada.

Como el gran libro de los relatos enmarcados, Las mil y una noches, de lo que se trata, pareciera decirnos, es de narrar contra la muerte que, más que sustantivo será verbo, definido por el anciano moribundo como un “recordar el olvido del que provenimos”. Y mientras el mundo se hunde, el narrador recibirá la visita de una figura femenina, en una escena preciosa y delicadamente erótica, en la que imagina poder salvarse del naufragio de su vida y de la ciudad, teniendo como única certeza el cuaderno en el que ambos, narrador y personaje, escriben desesperadamente.

Violentamente dulce es este texto, un oxímoron con el que Cortázar, otro autor afecto a los pasajes inquietantes entre la vida y su representación, tituló uno de sus últimos libros. Quizás, este autor norteamericano considerado por la crítica como “un narrador sin paralelo en la literatura latinoamericana contemporánea” haya encontrado, finalmente, su “destino sudamericano” en nuestra literatura fantástica.

Raider Tõzõ

Autor: Mike Wilson

Género: novela

Otras obras del autor: Leñador; Ártico; Ciencias ocultas

Editorial: Fiordo; $ 30.000

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