El Equipo Argentino de Antropología Forense (EAAF) desarrolló durante décadas métodos científicos para identificar restos de personas desaparecidas durante la última dictadura. En diálogo con +Perfil, el nuevo canal de Editorial Perfil, el especialista en datos Andrés Snitcofsky explicó en Ronda de Investigación cómo funciona el trabajo del organismo, por qué es clave el Banco Nacional de Datos Genéticos y qué historias pueden reconstruirse a partir de los restos hallados.
Snitcofsky destacó el valor de la tarea desarrollada por el Equipo Argentino de Antropología Forense y explicó cómo la combinación de ciencia, tecnología y justicia permitió avanzar en investigaciones que comenzaron incluso antes del retorno de la democracia: “Básicamente identifica cuerpos e identifica restos, son conocidos en toda Latinoamérica porque han colaborado en este tipo de búsquedas en todo el mundo, y en Argentina vienen haciendo un trabajo excepcional con este tema”.
Cómo se identifican los restos de personas desaparecidas
El especialista también resaltó que el EAAF no se limitó a aplicar métodos existentes, sino que desarrolló nuevas herramientas: “Ellos además fueron descubriendo e inventando formas para hacer este trabajo, que no es algo que ya existía y que fueron llevando a otras partes del mundo, que se fueron utilizando, que se fueron registrando”.
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Uno de los principales avances estuvo relacionado con la genética y las huellas dactilares. Según Snitcofsky, “crean el laboratorio de genética forense del equipo, que es impresionante, y es el que sienta el precedente, digamos, en el 2006. Y ahí se dispara mucho más la cantidad de identificaciones”.
El trabajo también permite identificar personas aun cuando sus cuerpos ya no se encuentran. “Hay otras identificaciones que se hacen, lo que se llama identificación sin cuerpo, que quiere decir que se identifica por fichas, por material que queda, por ejemplo, en los cementerios o en algunos destacamentos policiales, donde queda el ingreso de un NN”, planteó.
En esos casos, las huellas dactilares pueden resultar determinantes: “Cuando ellos retraen esas huellas con el identificado, conectan y dicen, este cuerpo que se inhumó en algún momento y que se perdió, pero podemos identificar que estuvo acá”.
Otro elemento central es determinar las posibles causas de muerte. Snitcofsky explicó que, pese al paso de más de cuatro décadas, “los datos que entregan los huesos, lo que cuentan esos huesos” pueden aportar información fundamental.
Como ejemplo mencionó las llamadas “lesiones contusas por altura”, que permiten vincular restos con los vuelos de la muerte: “Ese cuerpo cayó de una gran altura y pegó contra algo, esos son los famosos vuelos de la muerte, que se pueden identificar y se pueden cerrar esa historia por los datos que entregan los huesos”.
La importancia del Banco Nacional de Datos Genéticos
Snitcofsky remarcó que muchas identificaciones dependen de que existan muestras genéticas de familiares. Por eso cuestionó cualquier desfinanciamiento de esta herramienta: “Por eso es tan importante el tema de desfinanciar el Banco de Datos Genéticos, es cortar esta tarea”.















