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El Parlamento y la “vacancia”, las clave de la inestabilidad

El Parlamento y la “vacancia”, las clave de la inestabilidad



Una congresista se hacía cortar las uñas de los pies por su asistente, otros fueron acusados de abuso sexual o corrupción. Aunque desprestigiado, el poderoso Congreso de Perú tiene un largo historial de derribar presidentes.

¿El que será elegido el domingo, noveno mandatario en diez años, sobrevivirá?

El ganador de la segunda ronda presidencial lidiará con un parlamento escogido el 12 de abril que volverá a ser bicameral después de más de tres décadas. Aunque en la forma Perú tiene un sistema presidencialista, de hecho funciona como un sistema parlamentario, según los analistas.

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La clave de la inestabilidad radica en un artículo de la Constitución que permite al Congreso declarar en “vacancia” a un presidente por “incapacidad moral permanente”, definición vaga que queda a criterio de los legisladores.

Desde hace una década, Perú ha tenido un promedio de casi un mandatario por año, inédito en América Latina. Uno, incluso, duró cinco días. Keiko Fujimori o Roberto Sánchez sustituirán a partir del 28 de julio al presidente interino José María Balcázar, nombrado a su vez en lugar de otro mandatario fugaz.

Aunque habrá un Senado (60 bancas) que actuará como filtro de la Cámara de Diputados (130 bancas), esa espada de Damocles seguirá en manos del nuevo parlamento.

La “tentación” de la vacancia. Los presidentes no han tenido mayoría legislativa desde 2016 y en el choque de poderes, las componendas políticas y casos de corrupción han llevado a destituciones y renuncias.

Un parlamento bicameral, según Paulo Vilca, del Instituto de Estudios Peruanos (IEP), tendrá más poder aunque se “hace más complejo” sacar a un gobernante al requerirse los votos de al menos dos tercios de ambas cámaras: 40 senadores y 87 diputados.

Ni Fuerza Popular, de Fujimori, ni Juntos por el Perú, de Sánchez, tendrán mayoría, pero la derecha tendrá más posibilidades de tejer alianzas, como ha ocurrido en la última década.

“La tentación de la vacancia siempre va a existir porque la cosa es sumar votos, pero Keiko Fujimori tendrá 22 senadores” y le será más fácil bloquearla, explicó el politólogo Fernando Tuesta.

Fujimori, cuyo partido tiene 40 diputados, podrá “asegurar consensos porque hay un grupo de derecha grande”, destacó el politólogo Eduardo Dargent, al referirse a varios de los otros cuatro partidos con silla en el parlamento.

Con 14 senadores y unos 31 diputados de su partido y una balanza legislativa inclinada a la derecha, Sánchez tendría dificultades para frenar una remoción, coincidieron Tuesta y Dargent.

A Fujimori sus críticos le atribuyen gran parte de la inestabilidad política de Perú, dada la fuerte influencia de su partido.

“Cortauñas” y “mochasueldos”. Un 87% de los peruanos desaprueban al parlamento, según un sondeo de Ipsos. Desde 2020, la Fiscalía acumuló denuncias contra 67 legisladores por presuntamente unos 700 delitos, la mayoría por corrupción.

La modalidad más extendida fue la de los “mochasueldos”, como la prensa bautizó a los congresistas que se apropiaban de parte del sueldo de sus empleados.

Hay varios hechos en el Congreso que escandalizaron a los peruanos. Entre ellos se destaca el caso de una legisladora fotografiada en 2025 cuando su asistente le arreglaba las uñas de los pies en su despacho. Bajo el apelativo de la “cortauñas”, se volvió viral.

Otro caso, aunque mucho más grave, fue el del congresista Freddy Díaz. Se lo acusó y juzgó por drogar y violar a una trabajadora en su despacho. Terminó condenado en 2024 a unos 13 años de prisión.

Para el politólogo Arturo Maldonado, los partidos tienen “escasos filtros” para escoger a sus candidatos y por eso se producen estas situaciones.





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