SOCIEDAD

“¡Echen a ese!” y otras lecciones de un maestro

“¡Echen a ese!” y otras lecciones de un maestro



A veces pasa. Las fuentes habían fallado y la información publicada no era del todo exacta. Ante un ministro de Economía poderoso, una noticia publicada con un detalle no real era una ventana abierta imposible de no aprovechar para un funcionario que, como muchos que vimos en treinta y cinco años de trabajo, se creía eterno. La edición del día después de Ámbito Financiero debió aparecer con la aclaración del caso. En tapa. La escribió el director periodístico del diario Ámbito Financiero: Roberto García.

No estábamos en el mejor período de nuestra relación, y su cara al momento de redactar sobre el error lo decía todo. De esos ojos salían dardos. Pese a la dolorosa (para mí) aclaración, al otro día, el funcionario plenipotenciario quería más. Directamente pidió: “¡Echen a ese!”. Roberto me llamó a su oficina. Llamó al prensa del ministro y le dijo: “Acá está Carlos Burgueño. Te informo que le voy a aumentar el sueldo”. Cortó, miró nuevamente con esos dardos, y dijo secamente: “Suspendé todo en lo que estás trabajando. Dedicate al ministro durante un tiempo. Chequeá todo cuatro veces. Y no escribas más de tres mil caracteres, que sos larguero vos”. Hubo varias como estas. También algunos logros periodísticos que merecieron elogios del tipo: “Está bien esto. Pero ponele un título más ganchero la próxima vez, que hay que vender diarios”.

Malhumorado. Irónico. Escritor para un Nobel. Hombre que podía sintetizar en pocos caracteres un golpe de mercado, una caída de un ministro, una cumbre de presidentes o una charla de quincho demoledora. Casi sin amigos en el poder, salvo alguna que otra fuente eterna. Enojón cuando las cosas salían mal. Neutro cuando salían bien. Sentado al lado de Julio Ramos –creador y director de Ámbito Financiero ya fallecido–cuando había que titular cosas importantes, demostrando a “la tropa” que no estaban ahí para dar órdenes, sino para conducir la nave.

Esto no les gusta a los autoritarios

El ejercicio del periodismo profesional y crítico es un pilar fundamental de la democracia. Por eso molesta a quienes creen ser los dueños de la verdad.

En los últimos años, Roberto García había asumido su rol de “Maestro”. Corregía a la distancia. Ponderaba las buenas notas que algún discípulo publicaba en otras costas lejanas a aquella legendaria redacción de Ámbito. La de Carabelas o la de Paseo Colón y San Juan.

Jefe de redacción en tiempos en que éstas eran una fuente de un poder periodístico; que, quizá, no volverá. Pero que Roberto García y otros como él supieron manejar como nadie. Poniendo esos lugares de influencia en el lugar que les corresponde. Siempre.

Escribió hasta que pudo en PERFIL, donde demostró que siempre se puede tener una primicia, y mostrar respeto, ironía y precisión.

Chau Roberto. Misión cumplida.





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