Día 985: Ahora se dieron cuenta que el presidente no está bien
SOCIEDAD

Día 985: Ahora se dieron cuenta que el presidente no está bien



Finalmente los mercados y el círculo rojo tomó nota de que el presidente no está bien. Los diarios del fin de semana tienen un denominador común: llegó a los mercados la desconfianza de los ciudadanos que reflejan las encuestas. Así lo muestra esta selección de títulos de sábado y domingo de los diarios impresos Clarín, La Nación, Página 12 y Perfil.

“El mercado, las inversiones y el círculo rojo avizoran una Argentina sin Milei”, “Señal de alerta: la estrategia de Milei genera cortocicuitos con los gobernadores aliados”, “No hay forma de plantearle un mínimo de matiz sobre su programa”, “Javier MIlei enfrenta un punto de inflexión”, “El Círculo Rojo confirma que el riesgo es Milei”, “El gobierno está enfrentando un coctel económico y social que no tuvo en cuenta”,“Aseguran que el colapso de la microeconomía genera alteraciones en los mercados”, “El alineamiento comienza a crujir: los aliados dejan de responder automáticamente a la Rosada”, “El Presidente en un país de fantasía”, “Milei el outsider de su propio gobierno”, “El Presidente decidió sublevarse contra la realidad”, “Se adelantó el nerviosismo: los bonos argentinos empiezan a incorporar el riesgo argentino”, “La cultura troll como política de Estado”,“El deber de advertir: por qué es importante hablar sobre la salud mental de un presidente”, “Milei encerrado: el coronel no tiene quien lo tuitee”, “Desde el 30 de julio el Presidente no pisa la Rosada”, “La tasa de riesgo país aumentó 17,4% en lo que va de agosto”, “Los que cuestionan al Presidente callan para mantenerse lejos de su furia, pero quienes lo avalan tampoco están convencidos de que será reelecto”, “Cae el consumo y la confianza en la economía”, “Bullrich redobla la apuesta y vuelve a reclamar por ‘quienes la pasan mal’”, “Otro discurso lleno de insultos de Milei en Rosario”, “Milei preocupó a empresarios con su discurso duro y errático”, “Los mercados no precisan esperar hasta 2027 para reaccionar ante una elección”, “Preocupación por Argentina en fondos y bancos de Wall Street”.

Ahora la reflexión pertinente es por qué conductas que eran perfectamente visibles desde antes de 2023, cuando era candidato, cambian de significado cuando cambian los resultados que obtiene el líder. Los rasgos que Milei evidencia en su comportamiento público, en el aniversario de la Bolsa de Comercio de Rosario y en el Council of America, y que hoy preocupan no aparecieron ahora. El insulto y la descalificación estaban presentes siendo candidato y continuaron durante su presidencia. Entonces más que una hipotética modificación psicológica de Milei lo que se modificó es la mirada del espectador, más que una supuesta modificación psicológica del protagonista, o sea nuestro presidente. Aquello que era percibido excepcionalidad hoy es visto como defecto. Cuando pasa esto la valentía se vuelve solo agresividad, la convicción en intransigencia, la rebeldía pasa a ser mala educción, la autenticidad es impulsividad, aquello que era disruptivo ahora es imprudente, la seguridad es soberbia, la determinación es obstinación, y lo que era coraje para enfrentar a “la casta” es mera anulación del adversario, outsider se transforma en inexperto y su audacia en temeridad. Es bastante simple: son los resultados que al dejar de satisfacer las expectativas, generan una inversión valorativa que reescribe el pasado.

Esto no les gusta a los autoritarios

El ejercicio del periodismo profesional y crítico es un pilar fundamental de la democracia. Por eso molesta a quienes creen ser los dueños de la verdad.

Los conceptos halo effect y su reverso, el horn effect fueron experimentados por el psicólogo norteamericano Edward Thorndike en 1920 en el ejército: “Cuando un superior tenía una impresión favorable de un subordinado en una característica, tendían a evaluarlo favorablemente también en otras que no necesariamente estaban relacionadas”. Son sesgos cognitivos por los cuales un fortaleza o logro en algo de una persona contamina nuestra evaluación en todas las demás características de la personalidad de esa persona. Por tanto, al revés cuando fracasa pasa a reinterpretar todo lo que hace negativamente, lo que antes era positivo. De “Milei ganó contra todos los pronósticos por tanto ve algo que los demás no comprenden”, ahora a «Milei no puede ver la realidad”. Es que cuando se rompe un halo, no solamente cambia nuestra interpretación del presente. “Una evaluación global positiva hace que interpretemos favorablemente características ambiguas; cuando la evaluación global se vuelve negativa, esas mismas características pasan a ser pruebas de los defectos del individuo”. Y es mucho peor aún: los insultos y su violencia no eran tolerados en función del éxito esperado sino que se interpretaban como necesarias para el éxito de esa misión, o sea, los defectos eran convertidos en evidencia anticipatoria de ese éxito que lo diferenciaba de los tibios del medio. Decía: “Como este hombre no se comporta como los políticos normales, entonces podrá conseguir resultados que los políticos normales no consiguieron”. Lo que posteriormente generan una decepción mucho mayor porque deja doblemente desamparado que quien le creyó experimentando una “violación de expectativas”.

En política el gobernante no cambia, lo que cambia el signo de sus atributos cuando cambia el humor político. Y cuando esto sucede comienza la desbandada: un gobernador piensa para qué va a pagar el costo de acompañarlo si quizá pierda en 2027. Un legislador piensa que tiene que cuidar su propia reelección. Un empresario que necesita empezar a construir relación con la oposición posible en un futuro gobierno. Un periodista percibe que las críticas tienen mayor audiencia que los aplausos. Un dirigentes que permanecían callados descubre que otros también están criticando y se le atreve. Cada individuo puede tener un umbral diferente de abandono para abandonar al lider, pero cuando lo hacen los primeros se arrastra al resto. Es el “pato rengo” comienza cuando los actores políticos dejan de preguntarse qué quiere Milei y empiezan a preguntarse quién gobernará después de Milei. “El poder empieza a perderse antes de perderse: comienza cuando los demás creen que puede perderse”.

Muchas veces en conversaciones con Gustavo González con quien compartimos la conducción de las redacciones de Perfil en las últimas tres décadas nos decimos que cuando Milei pierda el aura como la perdieron Menem o Kirchner y aquellos que los vivaron al comienzo comiencen a maltratarlo, desde estas redacciones que fueron siempre las primeras más críticas, terminaremos siendo las más contemplativas probablemente porque nunca nos hicimos ilusiones sabiendo que siempre terminan convirtiéndose en chivos expiatorios, a fines de los 90, por ejemplo, irónicamente se decía que “nadie había votado a Menem” , quien había sido electo por la mayor cantidad de votos después de Perón. Las sociedades son injustas con los presidentes a quienes aplauden y endiosan solo porque esperan frutos y luego son impiadosos con ellos. ¿Por qué iban a esperar otra cosa de Milei? Si el dijo lo que haría. El nunca escondió sus limitaciones. Quienes lo votaron y quienes lo aplaudieron consiguieron lo que deseaban: los anti peronistas que derrotara al peronismo, los peronistas decepcionados darles una lección a sus dirigentes peronistas, los empresarios la reforma laboral, la baja de impuestos. La clase media el dólar estable y accesible. El prometió bajar la inflación y crecimiento del producto bruto nunca dijo que lo haría con equidad.

Probablemente lo que pueda estar comenzando a suceder es que lo que Milei podía dar ya lo dio, Cristina decía que era un yogurt con fecha de vencimiento, todos los presidentes son yogures con fechas de vencimiento, ella también lo fue, el tiempo de duración quizás no deba ser medido cronológicamente sino en función de intensidad de las acciones. Por ejemplo, Milei en 33 meses hizo a una velocidad más alta. Pero Milei no llegó aun al estadio de chivo expiatorio, primero se produce un agotamiento del liderazgo, luego la ruptura del halo y finalmente desemboca en chivo expiatorio algo que lo alcanzará recién cuando pierda una elección. Hoy navega el tránsito entre la primera y segunda etapa. Falta todavía. Les pasa a todos los presidentes, quien antes simbolizaba “lo que viene” en algún mimento comienza a simbolizar “lo que hay que superar”.

El antropólogo francés René Girar desarrollo un análisis sobre la violencia en las sociedades primitivas que se fundamentan en lo sagrado; y por extensión, a la violencia en las sociedades contemporáneas. Y allí viene el chivo expiatorio de las sociedades primitivas: cuando una sociedad acumula frustraciones difíciles de resolver, que pueden ser económicas, sociales o culturales, concentra simbólicamente las culpas sobre una persona o grupo:“Todo ocurrió por culpa de él.” La estructura narrativa sigue este recorrido: en la etapa de idealización: “solo él puede arreglarlo.” En la de decepción:“No lo arregló.” Comienza el proceso de inversión: “Él produjo el problema.” Que concluye en el equivalente atávico del sacrificio: “Hay que sacarlo para que las cosas vuelvan a funcionar.” Y cuanto mayor haya sido la idealización, mayor será la demonización. La intensidad de la decepción es directamente proporcional a las expectativas depositadas. Por eso el héroe y el chivo expiatorio no siempre son personajes diferentes sino dos momentos distintos de la relación de una sociedad con la misma persona.

Cuando un presidente deja de ser el instrumento necesario para resolver el problema pasa a ser parte del problema. Milei regresa mañana a la Casa de Gobierno que no pisó durante todo el mes de agosto. Conducirá una reunión de gabinete para disipar la presencia de su ausencia que llenó de nubes oscuras el horizonte de La Libertad Avanza. La ferocidad que caracterizaron sus discursos del Council of America y de la Bolsa de Rosario es el resultado del enojo que le produce la incomprensión que siente ser objeto.

El psicoanalista Heinz Kohut, es un austriaco cuya principal aporte fue el estudio del narcisismo desarrolló especialmente el concepto de narcissisticrage, que se puede traducir como la ira narcisista: “Cuando una persona cuya autoestima depende fuertemente de una imagen grandiosa experimenta humillación, desprecio o pérdida de reconocimiento, puede responder con una ira desproporcionada”. Ira que se puede manifestar agresiva o silenciosa: por ejemplo, el aislamiento también es una de sus manifestaciones que explicarían el retraimiento presidencial aislado todo el mes en Olivos.

Aquel quien confundió aplauso con amor vive la crítica como traición. Y se pregunta: “¿Cómo no se dan cuenta que el mío es el mejor gobierno de la historia?¿Cómo no me comprenden.” En su contabilidad moral todos son ingratos, aún quienes lo apoyan pero solicitan alguna corrección y eso ya los coloca fuera de su consideración . Debería consolarse leyendo biografías de Churchill o De Gaulle. La democracia agradece retrospectivamente, pero elige prospectivamente, mira siempre para adelante. Su narcisismo está herido y esto potencia la paranoia: “Si me rechazan entonces fui engañado”. El personalismo juega en contra en un líder carismático porque al haber concentrado todo el mérito no en un partido, no en un equipo de gobierno, sino solo en una persona, concentra después excesivamente la culpa en esa misma persona.Probablemente la gente reconozca lo que hizo pero ahora precise otra cosa.

La ingratitud es casi constitutiva de la democracia. No en sentido moral, sino funcional. Los políticos están hechos para fracasar, duran hasta que fracasan y son reemplazos. “El poder cree que los logros generan gratitud; la democracia responde que sólo generan historia”. En algún momento alguien dirá, “pobre Milei”.

Nos vamos con las noticias del día en la voz de Elián López Caucero.

LMM/fl

Source link

Relacionadas