La decisión de Rodrigo de Loredo de instruir a los legisladores de la UCR para impulsar un pedido de juicio político contra la vicegobernadora y titular de la Unicameral, Myrian Prunotto, abrió un nuevo frente en la escalada entre el PJ y la primera minoría opositora. En su contragolpe, aunque buscó cambiar el eje de la discusión, el jefe de la bancada oficialista Facundo Torres salió al cruce del radical y acusó a la oposición de actuar con “oportunismo, hipocresía y carancheo”.
El contraofensiva de Torres apuntó a las recientes causas judiciales que involucran a efectivos de la Policía Federal en Córdoba, donde varios agentes fueron detenidos en las últimas semanas envueltos en escándalos por hechos de presunta corrupción. El legislador sostuvo que, si De Loredo y la oposición radical actuaran con la misma vara frente a todos los casos, deberían reclamar también la renuncia de la ministra de Seguridad de la Nación, Alejandra Monteoliva.
“Si De Loredo y cierta oposición tuvieran coherencia y actuaran por principios, ya estarían pidiendo la renuncia de la ministra Alejandra Monteoliva por los graves hechos que involucran a efectivos de la Policía Federal en Córdoba”, cuestionó el peronista.
El jefe del bloque oficialista ironizó, además, sobre el despliegue público que —según su mirada— realizó el referente y los halcones radicales frente al caso de la Policía Caminera y las denuncias que alcanzaron al ministro de Seguridad provincial, Juan Pablo Quinteros. “Conferencia de prensa, la Legislatura convertida en estudio de televisión, cámaras, teléfono sin cable en mano, gestos graves y todo el repertorio que ya desplegó para caranchear con el caso de la Caminera y pegarle a Quinteros. Pero esta vez no”, contragolpeó.
De Loredo pidió el juicio político de Prunotto y apunta contra el “descontrol” en la Legislatura
Sin embargo, Torres introdujo una precisión que buscó reforzar su acusación de selectividad política. “Y hacen bien. No corresponde convertir una investigación judicial en un circo ni pedir cabezas al voleo”, afirmó, para luego contrastar esa posición con la ofensiva radical contra el Gobierno de Martín Llaryora.
“Cuando hay rédito político, sobreactúan y montan su show mediático. Cuando no lo hay, parecen descubrir el valor del silencio institucional”, expresó Torres en sus redes sociales, al tiempo que redobló su crítica: “Oportunismo, hipocresía y carancheo. Una oposición de doble moral, que acomoda los principios según a quién tenga enfrente”.
Avanzada radical
La respuesta de Torres llegó luego de que De Loredo anunciara que instruyó a los legisladores de la UCR para presentar un pedido de juicio político contra Prunotto por “mal desempeño e indignidad”, en los términos del artículo 112 de la Constitución provincial.
El radical volvió a colocar en el centro de su ofensiva el caso del ahora exlegislador Ramón “Cañito” Flores y cuestionó a la vicegobernadora por su conducción de la Legislatura. “Desde que Prunotto es presidenta de la Legislatura el descontrol es total y las sospechas se multiplican”, señaló el precandidato a gobernador de la UCR.
Para De Loredo, el caso Flores representa “el límite”. Cuestionó que el legislador peronista, con la conformidad de la vicegobernadora según su planteo, hubiera designado asesores con antecedentes penales y sumó otros cuestionamientos a la gestión de la Unicameral, entre ellos el caso de la empleada fantasma, la negativa a brindar información y la desaparición de la primera declaración jurada patrimonial presentada por Flores en 2007, un hecho que —según denunció— dificulta reconstruir su evolución patrimonial.
Renunció Ramón «Cañito» Flores tras el escándalo que sacude al norte provincial
Máxima tensión
El cruce se produce en el peor momento de la relación entre el PJ y la bancada UCR que responde a De Loredo. Como anticipó Perfil Córdoba en su edición impresa del sábado, el conflicto por el caso Flores había llevado al límite el vínculo legislativo entre el oficialismo y la bancada opositora que congrega a los boina blanca.
Desde la UCR habían anticipado que insistirían con la exclusión de Flores por “indignidad” en la sesión del próximo miércoles, mientras crecía la expectativa por la renuncia del departamental por Río Seco. “El peronismo no quiere dejárselo como una ganancia a la oposición”, había resumido a este medio un interlocutor al tanto de las negociaciones sobre una definición que podía acelerarse antes del próximo plenario.
Y así ocurrió. La renuncia de Flores se precipitó este domingo, en medio del fuego cruzado entre el jefe del bloque oficialista y el referente radical —junto a sus legisladores más duros—, en una disputa política que promete nuevos capítulos.
El conflicto en el ámbito legislativo ya había dado señales claras de escalada: primero, con el fuerte embate de la UCR para exigir la expulsión de Flores, expresado por Brenda Austin y Matías Gvozdenovich; luego, con la cuestión de privilegio planteada por Miguel Nicolás contra Prunotto por la forma en que, según cuestionó, se condujo el tratamiento de la licencia del legislador peronista en la sesión pasada.
En este contexto, la embestida de De Loredo contra Prunotto y la inmediata respuesta de Torres anticipan que el caso seguirá proyectando sus consecuencias sobre una relación entre el PJ y la UCR que ya ingresó en una fase de máxima tensión.















