Cuando la dermatitis atópica en la infancia puede anticipar asma y otras enfermedades alérgicas
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Cuando la dermatitis atópica en la infancia puede anticipar asma y otras enfermedades alérgicas


Buenos Aires, 29 agosto (NA) — Una niña de tres años con eccema persistente en los pliegues del codo, un adolescente que desarrolla asma a los  diez años, un adulto de cuarenta que descubre que perdió el olfato por pólipos nasales son historias clínicas distintas que ilustran cómo enfermedades de la piel y de las vías respiratorias pueden compartir mecanismos de inflamación tipo 2.  

La llamada «marcha atópica» describe, específicamente, una trayectoria  observada en algunos pacientes en la que la dermatitis atópica aparece en los primeros años de vida y puede preceder a otras enfermedades alérgicas, como  rinitis alérgica y asma.

Este concepto es uno de los ejes del InmunoXperience 2026, el evento científico organizado por Sanofi que reúne en Buenos Aires a más de 400 dermatólogos, alergistas, neumonólogos y  otorrinolaringólogos de toda Latinoamérica, según un informe al que accedió la Agencia Noticias Argentinas.

La convocatoria de especialistas de distintas disciplinas responde a una comprensión cada vez más integral de la marcha atópica, una trayectoria clínica que puede comenzar en los primeros años de vida con dermatitis atópica y, en algunos pacientes, continuar con otras enfermedades alérgicas como alergia alimentaria, rinitis alérgica y asma.

Esta progresión no ocurre de la misma manera en todas las personas, pero su reconocimiento permite comprender cómo  diferentes manifestaciones atópicas pueden aparecer a lo largo de la vida y refuerza la importancia de identificarlas y abordarlas de manera temprana e integral.

La magnitud del problema en la región es considerable: en dermatitis atópica,  los datos revelan prevalencias alarmantes: 22,5% en niños de 6 a 7 años en  Ecuador, 20,9% en Colombia (mismo grupo etario) y 24,6% en adolescentes colombianos. En México, la enfermedad afecta a más del 10% de la población, mientras que en Argentina se estima en 9,7% en niños.

Respecto al asma, un estudio en seis ciudades de Colombia reportó una  prevalencia de síntomas del 10,4%. En México, la Fase I del Global Asthma Network documentó sibilancias en 10,2% de escolares de 6 a 7 años y 11,6% de adolescentes de 13 a 14 años.  

Los cuidados en la piel son fundamentales.

Los cuidados en la piel son fundamentales.

Foto: Agencia NA (Magnific)

En cuanto a la EPOC, el panorama es igualmente preocupante. En Argentina, el estudio EPOC.AR estimó una prevalencia de 14,5% en adultos de 40 años o más, proyectando que más de 2,3 millones de argentinos viven con la enfermedad. En Colombia, PREPOCOL encontró una prevalencia espirométrica global de 8,9% en personas de 40 años, mientras que en Ciudad de México se reportó 7,8% en adultos de 40 años o más.

La marcha atópica

La marcha atópica: una trayectoria heterogénea, no inevitable. Todo puede comenzar con una piel irritada en los primeros meses de vida, pero para muchos niños, ese primer signo es apenas el punto de partida de un camino  mucho más largo.

«El concepto de ‘marcha atópica’ describe una secuencia que comienza en los primeros años de vida con dermatitis atópica y puede progresar hacia alergias  alimentarias, rinitis alérgica, asma y otras manifestaciones inflamatorias, como consecuencia de una trayectoria inmunológica», explicó la Dra. Helena Vidaurri, médica dermatóloga pediatra adscrita al Servicio de Pediatría del Hospital General de México «Dr. Eduardo Liceaga».

La buena noticia es que esta trayectoria no está escrita en piedra. Aunque el patrón es reconocible, no es un destino inevitable: la ciencia hoy apunta hacia una  ventana de oportunidad donde actuar a tiempo podría cambiar el rumbo de la enfermedad.

«Controlar de manera temprana y sostenida la enfermedad es un objetivo clínico importante. Lo que todavía se investiga es si una intervención precoz puede  modificar la historia natural de la marcha atópica y prevenir la aparición de nuevas  enfermedades alérgicas», señaló la Dra. Bethy Camargo Vargas, médica neumonóloga pediatra del Hospital Militar Central de Colombia.

Esta hipótesis —que intervenir a tiempo podría alterar el curso de toda una cascada  alérgica— es hoy uno de los frentes de investigación más prometedores en el abordaje de las enfermedades atópicas, y redefine la manera en que médicos y familias enfrentan el primer diagnóstico: no como un episodio aislado, sino como  una oportunidad temprana de proteger el futuro de salud del paciente.

El costo de no actuar a tiempo

La inflamación persistente en el asma puede provocar cambios permanentes en la estructura de las vías respiratorias que afectan la capacidad para respirar. Aunque  tradicionalmente se consideraba que estos cambios eran irreversibles, la evidencia  reciente muestra que los tratamientos biológicos dirigidos a vías inflamatorias específicas pueden mejorar la función pulmonar y revertir algunos de estos daños estructurales, con resultados que incluso superan a los observados con  tratamientos convencionales como los corticoides inhalados.

La inflamación persistente en el asma puede provocar cambios en las vías respiratorias.

La inflamación persistente en el asma puede provocar cambios en las vías respiratorias.

Foto: Agencia NA (Magnific)

Sin embargo, aún se  investiga el alcance total de su efectividad: ¿pueden estos tratamientos prevenir  el daño si se administran tempranamente? ¿Cuánto de lo ya dañado puede  recuperarse? Estas son preguntas clave que la ciencia continúa explorando.  

La función pulmonar también sigue trayectorias a lo largo de la vida. Un estudio  de cohorte que dio seguimiento a más de 2.400 personas desde la infancia hasta  los 53 años identificó seis trayectorias distintas de función pulmonar, tres de las  cuales concentraron el 75% de la carga total de EPOC en la edad adulta. Quienes mostraron un declive acelerado desde edades tempranas tuvieron un riesgo hasta 35 veces mayor de desarrollar EPOC en comparación con quienes mantuvieron una trayectoria promedio.

En dermatología, el concepto de Cumulative Life Course Impairment (CLCI) —o Carga Acumulada a lo Largo de la Vida— describe cómo la carga física y psicosocial de enfermedades crónicas de la piel, incluida la dermatitis atópica, puede acumularse a lo largo de toda la vida del paciente, generando un daño que  en muchos casos resulta irreversible. 

Una revisión sistemática que analizó 25 estudios en pacientes con psoriasis, dermatitis atópica e hidradenitis supurativa identificó 22 factores de riesgo asociados a esta carga acumulada, siendo la gravedad de la enfermedad y las comorbilidades los más estudiados.

Un nuevo paradigma: tratar la causa, no solo los síntomas

«Los tratamientos biológicos han abierto una nueva etapa al permitir intervenir  sobre mecanismos inmunológicos específicos en pacientes seleccionados. En asma  grave, los ensayos clínicos muestran reducciones de exacerbaciones y  hospitalizaciones, además de mejoras en función pulmonar y control de la  enfermedad; estos beneficios son, en general, mayores cuando existe evidencia de inflamación tipo 2», sostuvo el Dr. Gabriel García, Director del Centro en  Investigaciones Respiratorias de La Plata (CEPIR) y vicepresidente ALAT.  

Los biológicos también pueden reducir el uso de corticoides sistémicos en pacientes con asma grave. Esto es relevante porque la exposición repetida o  prolongada a corticoides sistémicos se asocia con un mayor riesgo de efectos  adversos agudos y crónicos, y ese riesgo aumenta con la exposición acumulada.

InmunoXperience 2026 propone una mirada multidisciplinaria sobre enfermedades en las que la inflamación tipo 2 puede desempeñar un papel relevante. La reunión de más de 400 especialistas de distintas disciplinas busca favorecer un abordaje que considere mecanismos, fenotipos y trayectorias clínicas, sin asumir que todas las enfermedades comparten la misma historia natural.

«Compartir en InmunoXperience permitirá a sus asistentes atender de manera efectiva la dermatitis atópica de sus pacientes, entendiéndola como un padecimiento multisistémico, susceptible de tratamiento altamente dirigido, eficaz, duradero y seguro, para mejorar el estado actual y futuro de los pacientes», dijo la Dra. Helena Vidaurri de la Cruz, Dermatóloga del Hospital General de México Eduardo Liceaga.  

El mensaje que emerge del encuentro es, al mismo tiempo, urgente y  esperanzador. Urgente, porque el daño que genera la inflamación no controlada  comienza mucho antes de que los síntomas graves aparezcan y la ciencia sugiere  que existe una ventana de oportunidad temprana en la que intervenir sobre la  barrera cutánea podría prevenir el desarrollo de nuevas enfermedades alérgicas.

Al mismo tiempo, identificar con precisión el mecanismo inflamatorio y el fenotipo  de cada paciente permite orientar mejor las decisiones terapéuticas en  enfermedades como el asma grave, la rinosinusitis crónica, la EPOC y otros  trastornos asociados con inflamación tipo 2.

Agencia NA

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