Durante años, la relación entre el café y la salud del corazón generó mensajes contradictorios: unos estudios lo señalaban como factor de riesgo, otros como protector. Ahora, una declaración científica de la American Heart Association (AHA), publicada en la revista Circulation, ordena la evidencia disponible y llega a una conclusión tranquilizadora para la mayoría de los adultos.
Consumir hasta 400 miligramos de cafeína por día -el equivalente a cinco tazas de 230 ml de café- no solo es seguro, sino que en algunas personas podría asociarse a un menor riesgo de insuficiencia cardíaca, enfermedad coronaria y accidente cerebrovascular.
«La cafeína que se consume en un café es una parte fundamental de la vida diaria de millones de personas», señaló Gregory Marcus, profesor de la Universidad de California en San Francisco y presidente del grupo que redactó el documento. Según explicó, la evidencia más reciente respalda que la ingesta habitual de café, sin azúcares ni ingredientes agregados, no eleva el riesgo cardiovascular en la mayoría de los adultos.
La evidencia médica respalda la ingesta habitual de café, sin azúcares ni ingredientes agregados
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El panorama cambia con las bebidas energizantes. Los shots energizantes pueden contener entre 40 y 69 mg de cafeína cada 30 ml, hasta cuatro veces más que un café común, y ese tipo de concentración sí se vincula con presión arterial elevada y arritmias, incluso en adultos jóvenes considerados de bajo riesgo.
La declaración también matiza los efectos según la dosis y el indicador de salud. En materia de presión arterial, por ejemplo, tomar de una a tres tazas diarias se asoció a mayor riesgo de hipertensión, mientras que superar las tres tazas mostró el efecto inverso. Respecto del ritmo cardíaco, entre una y tres tazas diarias no aumentó el riesgo de fibrilación auricular, aunque sí se relacionó con más contracciones ventriculares prematuras, latidos extra que en general no revisten gravedad.
Para enfermedades cardíacas y accidentes cerebrovasculares, la franja de dos a cuatro tazas diarias fue la que mostró mayor asociación con menor riesgo. Y el documento advierte que superar las cuatro tazas podría incrementar la probabilidad de insuficiencia cardíaca, lo que refuerza la idea de que «más» no siempre implica «mejor».
Un punto que los autores subrayan es la dificultad para aislar el efecto puntual de la cafeína del resto de los compuestos del café, que incluyen antioxidantes y sustancias antinflamatorias que podrían explicar parte de los beneficios observados. Agregar azúcar, jarabes o crema, además, probablemente reduce esas ventajas, aunque todavía falta investigación específica al respecto.
Superar las cuatro tazas podría incrementar la probabilidad de insuficiencia cardíaca
También hay diferencias según el método de preparación: el cafestol, un compuesto presente en el café no filtrado -como el espresso, la prensa francesa o el café turco- se asoció a niveles más altos de colesterol LDL, el llamado «colesterol malo». Ese compuesto está ausente en el café filtrado con papel y en el instantáneo.
Los especialistas insisten en que no existe una fórmula universal. «Las personas pueden responder a la cafeína de manera muy distinta en función de la edad, los medicamentos, condiciones de salud subyacentes, la genética y la rapidez con la que sus cuerpos la metabolizan», explicó Marcus,
Por falta de datos para fijar una recomendación numérica general, la nueva Guía Alimentaria 2026 de la AHA no incluye una cifra específica de cafeína. El mensaje sí es claro: el café con moderación puede ser parte de una vida cardiovascularmente sana; las bebidas energizantes, no tanto.
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