El 20 de julio fue proclamado por la Organización de las Naciones Unidas (ONU) como el Día Mundial del Ajedrez, conmemorando la fecha de fundación de la Federación Internacional de Ajedrez (FIDE) en París en 1924. En el marco de esta celebración global, el historial deportivo de la República Argentina destaca por haber consolidado, a mediados del siglo XX, una de las etapas más competitivas en las Olimpíadas organizadas por la entidad rectora del juego de la mente.
El desarrollo del ajedrez de alta competencia en el país experimentó un impulso decisivo a partir de 1939, cuando Buenos Aires albergó la VIII Olimpíada de Ajedrez. El estallido de la Segunda Guerra Mundial durante la realización del torneo llevó a que numerosos maestros europeos (entre ellos el polaco Miguel Najdorf y el alemán Erich Eliskases) decidieran radicarse en territorio argentino, integrándose al circuito local de clubes y elevando el nivel técnico de los campeonatos nacionales.
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Tres subcampeonatos olímpicos consecutivos y el duelo contra el bloque soviético
Entre 1950 y 1954, la Selección Argentina de Ajedrez alcanzó su cima estadística en las Olimpíadas. En la edición de Dubrovnik 1950 (Yugoslavia), el equipo integrado por Miguel Najdorf, Julio Bolbochán, Carlos Guimard, Héctor Rossetto y Herman Pilnik obtuvo la medalla de plata al finalizar en el segundo puesto por equipos, ubicándose únicamente por detrás del conjunto anfitrión.
La hegemonía nacional se ratificó en las ediciones posteriores. En Helsinki 1952 (Finlandia) y Ámsterdam 1954 (Países Bajos), la delegación argentina conquistó nuevamente el subcampeonato olímpico, situándose en ambas oportunidades inmediatamente después de la Unión Soviética, el equipo que dominaba la disciplina a escala global. El desempeño en Ámsterdam 1954 incluyó actuaciones destacadas en los primeros tableros, donde los maestros argentinos enfrentaron a campeones mundiales como Mijaíl Botvínnik y Vasili Smyslov.

La vigencia en el podio mundial durante los años sesenta
El ciclo de éxitos internacionales se extendió durante la década siguiente con la obtención de dos medallas de bronce. En la Olimpíada de Múnich 1958 (Alemania Occidental) y en la edición de Varna 1962 (Bulgaria), la representación argentina finalizó en la tercera posición del medallero general por equipos, consolidando un total de cinco podios olímpicos en un lapso de 12 años.
Faustino Oro, un Gran Maestro del ajedrez
Asimismo, el historial individual argentino en las Olimpíadas registra marcas de alto rendimiento en la disputa por tableros. Julio Bolbochán obtuvo la medalla de oro individual en el segundo tablero durante Múnich 1958 de forma invicta, mientras que Héctor Rossetto logró la medalla de oro en el cuarto tablero en Varna 1962. Estos registros fácticos mantienen a la Argentina como el país latinoamericano con mayor cantidad de podios acumulados en la historia de las Olimpíadas de la FIDE.
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