Alerta en los mercados: Irán endurece el bloqueo de Ormuz y el petróleo se afirma sobre los u$s 90
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Alerta en los mercados: Irán endurece el bloqueo de Ormuz y el petróleo se afirma sobre los u$s 90


Los mercados internacionales volvieron a sentir este martes 18 de agosto el impacto de la guerra entre Estados Unidos e Irán. El petróleo extendió su rally por tercera rueda consecutiva, las principales bolsas europeas retrocedieron y los futuros de Wall Street operaron en terreno negativo, en medio de un fuerte repunte de las tasas de los bonos soberanos.

El Brent avanzaba 0,39%, hasta US$91,22 por barril, mientras que el West Texas Intermediate (WTI) estadounidense subía 0,96%, a US$85,31. Ambos contratos se encaminaban así a completar su tercera jornada consecutiva de ganancias y alcanzaban máximos desde fines de julio.

El nuevo movimiento alcista tiene como trasfondo un cambio más profundo en las expectativas: luego de casi seis meses de conflicto, el mercado comienza a descontar que la disrupción en el suministro energético de Medio Oriente podría dejar de ser un shock transitorio y convertirse en una condición más permanente.

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La falta de una salida diplomática para el Estrecho de Ormuz, uno de los principales puntos de circulación del petróleo mundial, sostiene las cotizaciones cerca de los US$90. El crudo se ubica alrededor de un 50% por encima de comienzos de año, pese a haber perdido parte de la prima de riesgo que había incorporado durante las primeras etapas de la guerra.

La tensión volvió a aumentar luego de que Irán anunciara que el Estrecho de Ormuz permanecerá cerrado hasta que Estados Unidos cumpla con los compromisos asumidos en el acuerdo alcanzado entre ambos países.

El principal negociador iraní, Mohamad Baqer Qalibaf, sostuvo que la vía marítima no será reabierta hasta que Washington avance con el levantamiento del bloqueo naval, la descongelación de activos iraníes, el fin del embargo petrolero y el cese de las operaciones militares, según informó hoy AFP.

Las posibilidades de un acuerdo se redujeron además luego de que expirara el período de negociación y Washington descartara extender el entendimiento temporal. Teherán, por su parte, anticipó que adoptará una posición militar más ofensiva frente al estancamiento de las conversaciones.

La incertidumbre se trasladó rápidamente a las cotizaciones. Para los operadores, el interrogante ya no pasa exclusivamente por una interrupción inmediata del suministro sino por cuánto tiempo podría mantenerse restringida una de las principales arterias del comercio energético mundial.

El flujo de petróleo por Ormuz se derrumbó

Los números muestran la magnitud del impacto. Antes del conflicto, por el Estrecho de Ormuz circulaban alrededor de 18 millones de barriles diarios de petróleo y productos refinados.

Ese flujo cayó a 4,8 millones de barriles diarios en julio y durante agosto se redujo a alrededor de 2 millones de barriles por día, de acuerdo con estimaciones de Kpler citadas por Reuters.

Las rutas alternativas no alcanzaron a compensar completamente la caída. Arabia Saudita y Emiratos Árabes Unidos aumentaron sus exportaciones desde instalaciones ubicadas fuera del estrecho, aunque la situación también se complicó en el Mar Rojo por las acciones de los hutíes de Yemen.

En total, las exportaciones petroleras de Medio Oriente promediaron unos 9,5 millones de barriles diarios durante agosto, menos de la mitad de los 21 millones diarios registrados en 2025, según Kpler.

A las restricciones físicas se suma otro problema: determinar exactamente cuánto petróleo está saliendo de la región. Parte de las operaciones se realiza mediante buques que apagan sus sistemas de rastreo y posteriormente transfieren los cargamentos en otras zonas, lo que dificulta medir el abastecimiento real.

Bolsas en baja y bonos bajo presión

El impacto dejó de estar limitado al mercado energético. La suba del crudo volvió a alimentar los temores inflacionarios y provocó una fuerte presión sobre los bonos soberanos.

El rendimiento del bono del Tesoro estadounidense a 30 años llegó al 5,32%, su nivel más alto en casi dos décadas, mientras que la tasa del Treasury a 10 años se ubicó cerca del 4,74%. La presión también se trasladó a los mercados de deuda de Europa y Japón.

En las bolsas, el índice europeo STOXX 600 retrocedía 0,52%, mientras los futuros del S&P 500 cedían 0,54% y los del Nasdaq 100 bajaban alrededor de 1,05%. El índice global de acciones MSCI perdía 0,28%.

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Las tecnológicas aparecían entre las más afectadas, debido a que el aumento de los rendimientos de los bonos eleva el costo del financiamiento y reduce el atractivo relativo de las acciones de crecimiento.

Mercados Financieros 29072026

El mercado también permanece atento a la política monetaria estadounidense. Los operadores asignaban una probabilidad de 36,6% a una suba de tasas de la Reserva Federal en septiembre, por debajo del 48,4% que estimaban una semana atrás. Sin embargo, un nuevo salto del petróleo podría volver a complicar las perspectivas inflacionarias.

Un mercado que empieza a prepararse para precios altos durante más tiempo

El principal cambio está en el horizonte temporal con el que los inversores analizan la crisis. Hasta hace pocas semanas, buena parte del mercado apostaba a que una negociación política permitiría restablecer progresivamente el tráfico por Ormuz.

Ahora, esa expectativa pierde fuerza.

La falta de acuerdo, el agotamiento de los inventarios, las restricciones en las refinerías y el fuerte encarecimiento del transporte marítimo aumentan la posibilidad de que los precios de la energía permanezcan elevados incluso si el suministro logra estabilizarse parcialmente.

Los inventarios mundiales observados de petróleo se redujeron a un ritmo de 2,4 millones de barriles diarios durante el segundo trimestre, la mayor caída trimestral en al menos una década, según datos de la Agencia Internacional de Energía citados por Reuters.

También se dispararon los costos logísticos. El precio de referencia para contratar grandes petroleros que trasladan crudo desde Medio Oriente hacia China pasó de unos US$300.000 diarios a comienzos de julio a cerca de US$490.000 por día, casi diez veces más que a comienzos de 2026.

Con este escenario, el mercado petrolero comienza a asumir que la crisis de Ormuz podría extenderse más allá de los próximos meses. Y ese cambio de percepción abre un nuevo frente para la economía mundial: un petróleo persistentemente caro puede alimentar la inflación, mantener elevadas las tasas de interés y aumentar la volatilidad de las bolsas.

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