SOCIEDAD

Aciertos e inconsistencias del plan económico de Milei y Caputo, según Fausto Spotorno

Aciertos e inconsistencias del plan económico de Milei y Caputo, según Fausto Spotorno



El estancamiento de la demanda agregada durante el primer trimestre y la fragilidad del consumo privado delinean un escenario económico marcado por la alta inflación y la persistente debilidad en el poder adquisitivo. Sobre esta compleja coyuntura, el economista Fausto Spotorno advierte en Modo Fontevecchia, por Net TV, Radio Perfil (AM 1190) que, si bien el régimen de grandes inversiones proyecta mejores perspectivas hacia el próximo año, persisten barreras regulatorias que continúan limitando tanto el crédito bancario como una recuperación genuina del sector comercial.

El economista argentino, conocido por su trabajo en el análisis macroeconómico y financiero, Fausto Spotorno, es director del Centro de Estudios Económicos de OJF & Asociados y también ha ocupado cargos académicos como director de la Escuela de Negocios y del Instituto de Economía de la UADE, además de ser profesor universitario. Se desempeña como licenciado en Economía por la Universidad Católica Argentina y tiene una maestría en Finanzas por la UCEMA. A lo largo de su carrera ha trabajado como consultor económico, ha participado en medios de comunicación como analista y llegó a integrar el Consejo de Asesores Económicos del presidente Javier Milei, del cual luego se alejó en 2024.

—Llevamos 10 meses de caída de recaudación del IVA. El consumo el INDEC lo mide creciente. Algunos incluso tienen sospechas respecto de la salida de Marco Lavagna del INDEC. La consultora que vos conducís informa que la inversión está en retroceso. Al mismo tiempo, el dólar está subiendo un poquito. No sé si esto termina siendo sano, de cara a las tensiones que siempre son un año electoral como el próximo.

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A su vez, hablaste del problema del blanqueo, que fue poco claro en el caso de Perú, donde se lograron sacar los dólares del colchón y aquí simplemente se pasaron a una caja de seguridad. Hacenos una especie de balance y actualización del estado del arte de la economía hoy en la Argentina.

—Está bien lo que estás diciendo en el tema del dato de consumo privado. Cuando se junta con el dato de la inversión, lo que te demuestra es que la demanda agregada está plana, no ha crecido en el primer trimestre. El consumo privado crece básicamente por la parte de servicios públicos y el gasto de los hogares en esos rubros, y no tanto por lo que llamamos consumo masivo.

Lo que estás viendo dentro de la demanda es un mayor dinero destinado al consumo, pero gran parte es servicios, y una menor parte de los recursos destinados al ahorro, que es lo que financia la inversión. El hecho de que la inversión esté floja es porque también faltan ahorros en la economía. La gente tuvo que bajar el ahorro para mantener algo del consumo que tenía.

Por eso ves esta contradicción en los números: “Cómo puede ser un consumo tan récord si no se ve a los comerciantes contentos por lo que venden”. De hecho, cuando revisás el sector comercio, no está en su mejor momento. La explicación está en los servicios, en el gasto de los hogares en materia de servicios.

En el dato del IVA, es cierto que cayó, en parte porque el Gobierno el año pasado hizo una modificación tributaria que sacaba una cosa llamada el doble IVA en importaciones, y eso le está pegando a la recaudación. Pero también esto refleja una demanda agregada muy frenada.

Estos datos de consumo son del primer trimestre y tiene sentido que haya pasado eso porque la inflación fue mayor a la esperada. ¿Cuál es la importancia? Que los acuerdos paritarios y salariales se habían hecho pensando en una inflación menor. El resultado fue que durante los primeros meses del año los salarios perdieron fuertemente contra la inflación, y encima en ese período se ajustaron las tarifas.

El resultado es que la capacidad de consumo de los salarios se redujo. No me extraña que la demanda agregada haya estado tan planchada en la primera parte del año. Parte de eso se va a revertir ahora en este segundo trimestre, por lo menos la parte que está vinculada a este, si querés llamarlo, mal cálculo de los ajustes salariales. El hecho de que ahora los ajustes salariales hayan sido hechos pensando en la inflación pasada, que fue más fuerte, pero en un contexto de inflación en baja, va a empezar a verse una mejora en los salarios reales.

El detrás de la suba del dólar: “Lo que se notó es una mayor demanda en el mercado de acá”

Por otra parte, tampoco va a haber un aumento de tarifas por ahora, así que eso tampoco debería impactar en la primera parte del año. Pero la parte crediticia sigue con muchos problemas. Seguimos viendo que hay mucha morosidad, las tasas de interés están activas y las pasivas tienen mucha diferencia. Entonces lo que vemos es que hay una dificultad para que el crédito vuelva a recomponerse. Con lo cual te diría: creo que lo que se viene en materia de consumo va a ser mejor de lo que vimos, pero tampoco esperes nada maravilloso, ningún salto maravilloso.

—¿El dólar?

—El dólar está subiendo no solamente en Argentina, sino en toda la región.

Primero, hay que entender que estamos en un contexto en donde este año vimos una suba de los precios de los commodities en todas partes del mundo por el tema de la guerra en Irán, que empujó el petróleo. Eso empujó a la plata, al oro, al cobre y arrastró, terminó arrastrando los commodities agrícolas también, porque cuando sube el petróleo las empresas empiezan a cortar los combustibles con mayor cantidad de etanol, y eso presiona sobre los precios de los commodities. Esa suba de los precios de los commodities apreció, llevó a una suba de las monedas de los países que producen commodities, básicamente toda Latinoamérica.

Mientras en el resto de la región vimos que las monedas latinoamericanas fueron subiendo de valor, en Argentina lo que vimos es que el dólar se planchó porque la presión cambiaria se dio más por inflación que por tipo de cambio. Pero ahora está pasando lo opuesto: bajó el petróleo, bajó el oro, bajó la plata, y los commodities están pegando hacia abajo. Empezamos a ver que las monedas latinoamericanas empiezan a bajar de valor y a depreciarse. Y lo mismo está pasando en Argentina: empieza a moverse también el tipo de cambio en parte por ese contexto general.

A eso se le suma el hecho de que ahora en invierno Argentina empieza a exportar un poco menos energía por un lado, y también empieza a exportar un poco menos, a partir de julio o agosto, productos agropecuarios, porque el chacarero, por así decirlo, no tiene tanta necesidad de vender.

Así que esa mezcla de contexto nos ha llevado a esta presión sobre el tipo de cambio. Por otro lado, veníamos de mucha calma en relación con la inflación que habíamos tenido, así que no es ninguna novedad, no es algo que no se esté esperando en el mercado.

—¿Es profilaxis para 2027, que el dólar no quede tan atrasado?

—Por cómo venía la cuestión, sí, porque se está apreciando mucho el tipo de cambio y la verdad es que Argentina necesita terminar de ordenar el mercado cambiario. Necesita acumular reservas.

—Dejame ir al tema de inversión, algo que ustedes en la consultora monitorean desde hace mucho tiempo. Vos dabas una de las explicaciones de por qué la inversión es tan baja, que tiene que ver con que una parte de la inversión, que son los ahorros, se están usando para sobrevivir, cubriendo con dinero del pasado el presente, para decirlo de alguna manera, y no para el futuro. Ahora, eso tiene que ver con la inversión de los propios argentinos. ¿Qué está pasando con la inversión internacional, la inversión externa directa y de alguna manera las expectativas que parecieran no estar respondiendo a la realidad?

—Si vos ves los anuncios de inversión, ves los indicadores de cuántos fondos se anotaron en el RIGI y todo eso, te diría que la inversión va a tener que volar en algún momento, pero cuando mirás los números de inversión no lo estás viendo.

No se está viendo que efectivamente haya inversión. En parte por lo que decía antes: el ahorro no se está destinando a la inversión, sino al consumo. Y en parte porque la inversión extranjera directa todavía no entró en Argentina, es muy chiquita. Mejoró un poco, pero sigue siendo relativamente chica, entonces no alcanza para compensar la caída de la inversión en otros aspectos.

La inversión pública recién está empezando a aparecer algo, pero la verdad es que es muy poquito. Entonces no estamos viendo todavía la inversión a pleno. Esa es la variable que le está faltando al Gobierno activar, o más que el Gobierno, que aún no se está dando.

Cuando eso se active, yo te diría: bueno, ya estamos arrancando. Pero mientras eso no se active, sigue funcionando dentro de un esquema de mejorar las condiciones, mejorar lo que está, pero sin cosas nuevas.

—Ahora, alguna de las discusiones respecto del RIGI es que son inversiones gigantescas en los anuncios, pero solamente el 20% se tiene que realizar el primer año, si no entiendo mal. Aun así, si uno hiciera el 20% de los RIGI que ya están aprobados para el año próximo, ¿cambiaría drásticamente la situación de la inversión externa?

—Sí, porque ese 20% estaría dando casi 20.000 millones de dólares. Es prácticamente la inversión total que tiene Argentina en un trimestre. Entonces es casi como agregarle un trimestre más a la inversión.

Eso es un golpe, es un impacto positivo.

—O sea que podríamos pronosticar que el año próximo la inversión aumentaría un 25% respecto del actual.

Así es.

—Y habría que ver si se reduce la necesidad de consumir ahorros para consumo presente y se empieza a invertir.

Así es. Eso sería lo óptimo: ver más ahorro destinado a la inversión. Se está viendo mucho en Argentina últimamente esto de que la gente compra dólares, pero parte también va a la caja de seguridad.

Si eso se pudiera llevar a la compra de Obligaciones Negociables (ON) en el sector energético, por ejemplo, o de otros sectores, empezaría también a empujar la inversión. Sería lo más normal.

Pero hoy por hoy tenemos todavía una compra de casi 2.000 millones de dólares mensuales de atesoramiento que no va a ningún lado, más allá de la caja del banco.

—Vos marcabas que hubo problemas con el blanqueo y que el dólar colchón, en lugar de ir a la inversión y a los bancos para que luego se convierta en préstamos a otros, fue a los bancos para la caja de seguridad o se mantuvo en el colchón. ¿Qué estuvo mal y qué haría falta para que esa cantidad de 2.000 millones de dólares que compran los argentinos por mes puedan ser utilizados como parte de una futura inversión?

—Hay un problema regulatorio. Hoy gran parte de la inversión está yendo a caja de seguridad, no se está prestando, y eso es porque los bancos no lo pueden prestar, regulatoriamente no lo pueden prestar. Entonces se complica mucho la posibilidad de que eso llegue a crédito.

La confianza del campo mejoró pero no se refleja en la intención de invertir

—¿Los bancos solamente pueden prestar a aquellos que tienen ingresos en dólares?

—Sí, te decía que los bancos solamente lo pueden prestar a aquellos que generan dólares, pero eso deja de lado a una gran parte de la economía y, por lo tanto, no hay un sistema de crédito. Ahora, eso se hizo por la crisis de 2001, pero creo que hay espacio para flexibilizar eso y permitir un mayor crédito hacia las empresas.

MV





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