El 18 de diciembre pasado, Maite -de cuatro años y 11 meses- asistió a la escuela de verano del Club Vélez Sarsfield de Oliva. Cuando sus padres, Valentina y Hernán, fueron a buscarla, la nena ya no estaba: había sido trasladada de urgencia al hospital tras sufrir un paro cardiorrespiratorio por ahogamiento. Derivada luego a la Clínica Pasteur de Villa María, murió nueve días después. El certificado de defunción consignó muerte cerebral por asfixia por sumersión. En pocos días se cumplirán cinco meses del hecho y los padres de la niña no saben qué ocurrió.
Una investigación hermética
La fiscal de Oliva, Mónica Biandrate, abrió una causa judicial que hasta hoy permanece bajo secreto de sumario. Valentina y Hernán se constituyeron como querellantes con el patrocinio letrado de Julio Loza y Manuela Ferreyra, pero el hermetismo del expediente los mantiene en una oscuridad que viven como una denegación de justicia. «Nuestro pedido es claro: solicitamos justicia por la muerte de nuestra pequeña», dijo Valentina a Perfil CÓRDOBA.
Elevaron notas a la Fiscalía General. Según pudo saber este medio, la causa no está paralizada. El problema es que la familia no sabe nada, no tiene acceso a las pruebas obtenidas y reclama responsabilidades de los adultos a cargo de los niños de tan corta edad.
El club habló de una descompensación
Según contó Valentina, desde el Club Vélez Sarsfield de Oliva sostuvieron inicialmente que Maite se había descompensado antes del episodio en la pileta. Para los padres, esa versión fue una forma de encubrir lo sucedido. «Era una niña totalmente sana y esa mañana, antes de concurrir, no manifestó ningún malestar», subrayó la madre. La nena, por su corta edad, estaba bajo la responsabilidad directa de los adultos a cargo de la actividad, quienes según Valentina están identificados desde el inicio de la investigación.
Sin autopsia
Un dato central es que: no se realizó autopsia. La abogada de la familia, Manuela Ferreyra, explicó a este medio que la fiscal consideró que la causa de muerte era evidente y que la prueba forense no resultaba necesaria. Sin embargo, si la descompensación previa que mencionó el club fuera real, sería clave conocer sus causas. Esa pregunta, como tantas otras, permanece sin respuesta, al menos para los padres de la niña.
